El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el pasado viernes nuevas sanciones económicas contra el banco turco Golden Global Yatirim Bankasi Anonim Sirketi, acusado de proporcionar una importante vía financiera al régimen iraní y de ayudar a Teherán a evadir las restricciones impuestas por Washington.
Según el Tesoro, el Golden Global Bank fue establecido en Turquía como parte de una red bancaria clandestina diseñada para eludir las sanciones estadounidenses contra Irán. Las autoridades estadounidenses sostienen que la institución desempeñó un papel fundamental en el procesamiento de los ingresos derivados de las ventas de petróleo iraní a China, además de facilitar la conversión de esos fondos en efectivo y oro.
La medida forma parte de una campaña de presión financiera impulsada por la administración del presidente Donald Trump bajo el nombre de ''Operación Marginación Económica''. La estrategia busca limitar las fuentes de ingresos del régimen iraní y dificultar su capacidad para financiar actividades militares, programas estratégicos y organizaciones aliadas en Medio Oriente.
El gobierno de Donald Trump aplicó severas sanciones contra un banco turco que proveía financiamiento al régimen terrorista iraní
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que las nuevas sanciones demuestran que Washington está decidido a perseguir a las instituciones financieras que continúen colaborando con Irán. Bessent advirtió que los bancos y entidades que contribuyan a mantener los canales económicos de Teherán abiertos enfrentarán consecuencias.
El funcionario señaló que Estados Unidos preferiría no tener que imponer nuevas sanciones a instituciones financieras internacionales, pero sostuvo que la responsabilidad recae en la comunidad internacional y en aquellos que continúan respaldando al régimen iraní. Bessent también dejó claro que Washington seguirá trabajando con sus aliados y socios para intensificar el aislamiento económico de Teherán.
Las sanciones no se limitaron al banco principal. El Tesoro también incluyó en la medida a dos subsidiarias de Golden Global Bank con sede en Turquía: Golden Global Varlik Kiralama Anonim Sirketi y Golden Global Portfoy Yonetimi Anonim Sirketi.
El secretario del Tesoro estadounidense señaló que las sanciones impuestas por Washington representan la firmeza contra Teherán
La ofensiva económica comenzó el 24 de agosto, cuando Washington anunció las primeras acciones de la Operación Marginación Económica contra decenas de individuos, empresas y operadores de embarcaciones acusados de contribuir a las actividades económicas y estratégicas de Irán. Entre las acusaciones figuraban la asistencia para recolectar ingresos provenientes de las exportaciones de petróleo, adquirir tecnología militar y nuclear y desarrollar operaciones cibernéticas.
Desde entonces, el Tesoro ha indicado que las medidas contra Irán continuarán de manera regular. Bessent había anticipado nuevas sanciones semanales con el objetivo de profundizar el aislamiento económico de Teherán y cerrar progresivamente los mecanismos utilizados por el régimen para acceder al sistema financiero internacional.
La campaña también se ha extendido a instituciones financieras de terceros países. La semana anterior, el Departamento del Tesoro propuso restringir el acceso a servicios financieros estadounidenses de una sucursal en Emiratos Árabes Unidos del banco egipcio Banque Misr debido a sus presuntos vínculos con Irán.
El Golden Global Bank ha sido acusado de formar parte de una red bancaria clandestina para eludir las sanciones estadounidenses contra Irán
Washington también está intentando ampliar la participación internacional en su estrategia. Bessent afirmó el jueves que la Unión Europea había acordado incorporarse a la operación. La Comisión Europea había expresado previamente su respaldo a nuevas medidas económicas destinadas a presionar a Irán para que abandone actividades consideradas desestabilizadoras y avance hacia negociaciones de paz de buena fe.
La Unión Europea señaló que continuará trabajando junto con Estados Unidos, los países del G7 y otros socios internacionales para mantener la presión sobre Teherán, al tiempo que busca contribuir a la reducción de las tensiones y a la estabilidad regional.
La incorporación de aliados europeos representa un gran refuerzo para la estrategia de la administración Trump, ya que amplía el alcance de las restricciones más allá de las medidas aplicadas exclusivamente por Washington. Para Estados Unidos, cortar los canales utilizados para movilizar los ingresos petroleros iraníes constituye una herramienta clave para reducir los recursos disponibles para el régimen.
La Unión Europea ha anunciado la adhesión a la operación financiera estadounidense, lo que le provee a Washington la habilidad de establecer sanciones con un mayor alcance