Además, casi la mitad de los solicitantes decidió no pagar la fianza. Como consecuencia, durante los primeros diez meses del programa se produjo una caída del 83% en la cantidad de visas B1/B2, destinadas principalmente a visitantes de negocios y turistas, emitidas a ciudadanos de los países incluidos en la iniciativa.
Para la administración Trump, la reducción de solicitudes y, especialmente, la disminución de los casos de permanencia ilegal refuerzan la justificación de la política. El Departamento de Estado señaló que los datos del programa demostraron su eficacia para garantizar que los titulares de visas sujetos a la fianza cumplieran las condiciones de entrada y salida.















