La medida se produjo en medio de una fuerte tensión entre el presidente estadounidense y el Papa León XIV.
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En medio de la creciente tensión entre el presidente Donald Trump y el Papa León XIV, el gobierno estadounidense decidió cancelar un contrato millonario con una organización vinculada a la Iglesia para la atención de menores inmigrantes ilegales.
La decisión implica la baja de un subsidio de 11 millones de dólares destinado a Catholic Charities, organización que durante décadas trabajó recibiendo a niños indocumentados que ingresaban a Estados Unidos de manera ilegal.
El programa era financiado a través de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Según se informó, el Gobierno de Trump notificó a la entidad a fines de marzo sobre la cancelación del financiamiento, poniendo fin a una relación institucional que se remontaba a más de 60 años.
Donald Trump y el Papa León XIV
La organización operaba un sistema de asistencia social financiado por el Gobierno federal, separado de las agencias estatales de protección infantil.
En paralelo, la administración republicana destacó la fuerte reducción en el número de menores inmigrantes ilegales no acompañados bajo tutela estatal. De acuerdo con datos oficiales, durante el actual la cifra diaria se ubica en torno a los 1.900 niños, muy por debajo del pico de 22.000 registrado durante la gestión anterior de Joe Biden.
La secretaria de prensa del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Emily G. Hillard, explicó que “la ORR está cerrando y consolidando instalaciones en desuso mientras la Administración Trump continúa sus esfuerzos para detener la entrada ilegal y el contrabando y tráfico de menores extranjeros no acompañados”, en línea con la política migratoria del Ejecutivo.
Donald Trump y el Papa León XIV
La polémica entre Trump y el Papa
La medida se produjo en medio de una tensión entre la Casa Blanca y el Vaticano, luego de una serie de declaraciones públicas del Papa que cuestionaron la política exterior y migratoria estadounidense.
En ese marco, Donald Trump salió a responder con firmeza y cuestionó el posicionamiento del pontífice, al considerar que sus intervenciones exceden el plano religioso.
El mandatario planteó que el Papa debería enfocarse en su rol espiritual y evitar injerencias en decisiones de política internacional y de seguridad.
Las diferencias también se profundizaron a partir de la reciente agenda internacional del pontífice, que incluyó viajes a países musulmanes y visitas a mezquitas, mientras los cristianos sufren una fuerte persecución en esos lugares.