Lo afirmó el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, ante la posibilidad de que fracasen totalmente las negociaciones
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El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el ejército estadounidense está preparado para reanudar operaciones militares contra Irán en caso de que fracasen las negociaciones para un alto el fuego. Sus declaraciones, realizadas durante una sesión informativa sobre la situación con Teherán, reflejan una postura firme de Washington frente a las ambiciones del régimen iraní.
“Mientras ustedes intentan recuperarse de instalaciones devastadas, nosotros solo nos fortalecemos”, advirtió Hegseth, en un mensaje directo al liderazgo iraní. El jefe del Pentágono subrayó la clara superioridad militar estadounidense y lanzó una advertencia contundente: “Esto no es una pelea justa”.
Siguiendo las directrices del presidente Donald Trump, Hegseth reiteró que Estados Unidos no permitirá bajo ninguna circunstancia que Irán desarrolle o adquiera armas nucleares. Si bien destacó que Washington prefiere una solución diplomática —liderada por el vicepresidente y el equipo negociador— dejó en claro que la alternativa militar sigue sobre la mesa.
El estrecho de Ormuz
“Preferimos hacerlo por las buenas, mediante un acuerdo. Pero también podemos hacerlo por las malas”, afirmó. En ese sentido, instó al régimen iraní a tomar decisiones prudentes, advirtiendo que una negativa podría derivar en un endurecimiento de las medidas, incluyendo bloqueos marítimos y ataques contra infraestructura clave como redes energéticas.
En la misma línea, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, destacó que la actual tregua temporal es resultado directo de la presión militar ejercida por Estados Unidos, lo que ha permitido abrir una ventana para la diplomacia. No obstante, dejó claro que las fuerzas estadounidenses permanecen listas para retomar operaciones de combate “en cualquier momento”.
Por su parte, el comandante del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, explicó que las acciones navales en la región incluyen la interceptación activa de embarcaciones vinculadas a Irán. Aclaró, sin embargo, que estas operaciones no constituyen un bloqueo total del Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global, sino medidas selectivas dirigidas a limitar el apoyo logístico al régimen iraní.
La firme postura de Washington se alinea con la preocupación compartida por Israel y otras naciones de la región ante la amenaza que representa un Irán nuclear. En este contexto, el mensaje es claro: la comunidad internacional, liderada por Estados Unidos, no permitirá que Teherán continúe avanzando en un programa que pone en riesgo la estabilidad global y la seguridad de Oriente Medio.