La administración Trump retiró 760.000 inscripciones irregulares y revisará otras 420.000 para detectar fraude y proteger fondos de los contribuyentes.
La administración de Donald Trump amplió este lunes su ofensiva contra el fraude en los programas de salud al anunciar la eliminación de 760.000 inscripciones de Obamacare que correspondían a personas que no cumplían con los requisitos para recibir cobertura o que directamente no existían. La medida, impulsada por el ''Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para Eliminar el Fraude'', permitirá ahorrar aproximadamente USD 2.200 millones a los contribuyentes, de acuerdo con las autoridades.
El vicepresidente JD Vance presentó la operación como parte de los esfuerzos del gobierno para recuperar fondos públicos y corregir fallas que permitieron durante años la creación de cuentas fraudulentas dentro del sistema de seguros de salud establecido por la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA).
''Teníamos un sistema en este país que recompensaba a los corredores, que hacía ricos a algunos por inscribir personas falsas en programas destinados a garantizar que nuestros conciudadanos tuvieran atención médica'', afirmó Vance durante una conferencia de prensa el 22 de septiembre.
El vicepresidente JD Vance anunció una operación para desarticular el fraude de Obamacare
La intervención también alcanza a los intermediarios encargados de gestionar las inscripciones. El gobierno retiró a cientos de corredores y agentes considerados sospechosos de haber registrado deliberadamente a personas que no reunían las condiciones necesarias o que no existían. Además, estableció una moratoria de seis meses para la incorporación de nuevos corredores, mientras las autoridades refuerzan los mecanismos de control.
El administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), Mehmet Oz, explicó que las 760.000 inscripciones eliminadas presentaban características que despertaron las alertas de las autoridades. Los supuestos beneficiarios nunca habían pagado una prima ni presentado un reclamo médico y tampoco respondieron a los reiterados intentos oficiales de contactarlos.
A partir de esos elementos, los funcionarios determinaron que esas personas probablemente no necesitaban la cobertura o que las cuentas habían sido creadas sin que existieran beneficiarios reales detrás de ellas.
La revisión, sin embargo, continuará. Vance anunció que otras 420.000 inscripciones serán sometidas a un examen adicional para determinar si sus titulares cumplen con los requisitos establecidos para acceder a los subsidios federales.
Mehmet Oz explicó las alertas que notaron las autoridades estadounidenses tras la eliminación de más de 700.00 cuentas
El problema adquirió mayor dimensión durante los años posteriores a la pandemia de COVID-19. Obamacare, creado por la ACA, había registrado alrededor de 10 millones de afiliados antes de la pandemia, pero las inscripciones aumentaron hasta superar los 24 millones después de que las autoridades ampliaran temporalmente los criterios de elegibilidad y permitieran que algunas personas obtuvieran cobertura sin pagar primas.
Según las autoridades federales, esas condiciones facilitaron que determinados corredores realizaran inscripciones sin contar con información suficiente sobre los ingresos de los beneficiarios o incluso sin números de Seguro Social. La administración Trump sostiene que las deficiencias de control permitieron que las irregularidades persistieran incluso después de que terminaran algunos de los subsidios extraordinarios implementados durante la pandemia.
Para Vance, las consecuencias van más allá del dinero que el gobierno pierde directamente. El vicepresidente argumentó que los recursos desviados mediante fraude terminan afectando al conjunto del sistema sanitario y pueden incrementar los costos para los contribuyentes y los usuarios que sí cumplen con las normas.
Oz resumió la posición de la administración con una advertencia directa: ''El fraude destruirá Obamacare'', en referencia al impacto que las inscripciones irregulares pueden tener sobre la sostenibilidad financiera del programa.
El gobierno de Trump señaló que los recursos desviados de forma clandestina afectan en la totalidad al sistema sanitario estadounidense
La Casa Blanca también anunció un cambio en la manera de combatir estas prácticas. En lugar de limitarse a investigar los fraudes después de que se produzcan, las agencias federales están incorporando inteligencia artificial y herramientas de análisis de patrones para detectar posibles irregularidades antes de que se realicen los pagos.
Andrew Ferguson, presidente de la Comisión Federal de Comercio (FTC), explicó que la orden ejecutiva que creó el grupo de trabajo estableció nuevos requisitos tecnológicos para que las agencias puedan identificar el fraude de manera preventiva.
Chris Klomp, nominado por Trump para ocupar el cargo de subsecretario adjunto del Departamento de Salud y Servicios Humanos, sostuvo que los responsables de estos esquemas suelen trasladarse rápidamente de un programa a otro cuando son descubiertos. Por ello, la administración busca identificar redes y patrones de comportamiento en lugar de perseguir únicamente casos individuales.
El presidente de la Comisión Federal de Comercio señaló la aplicación de nuevos requisitos tecnológicos para la identificación del fraude
La Casa Blanca afirmó que las acciones anunciadas forman parte de una ofensiva más amplia contra el fraude federal. Según el gobierno, las operaciones anteriores del grupo de trabajo ya derivaron en cargos criminales, condenas o arrestos de más de 500 personas, además de la expulsión de más de 1.000 centros de cuidados paliativos de California del programa Medicare y un ahorro estimado superior a USD 300.000 millones para los contribuyentes.
Con la eliminación de las 760.000 cuentas y la revisión de otras 420.000, la administración Trump busca reforzar los controles sobre Obamacare y garantizar que los subsidios públicos lleguen a personas que realmente cumplen con los requisitos de cobertura.