El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, confirmó el aumento sostenido de las expulsiones.
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El Gobierno de Donald Trump avanza con un endurecimiento de su política migratoria, con un fuerte incremento en las deportaciones diarias.
Así lo confirmó el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, quien aseguró que las cifras actuales superan ampliamente los registros recientes y van en expansión.
Durante una conferencia de prensa en Nueva York, el funcionario detalló que el promedio de expulsiones ya supera los 3.200 individuos por día, una tendencia que, según indicó, se mantiene desde hace varias semanas y continúa en ascenso.
El presidente Donald Trump.
En ese marco, remarcó que el objetivo central de estas acciones es reforzar el cumplimiento de la ley en todo el territorio estadounidense.
“Estamos deportando en promedio a más de 3.000 individuos; de hecho, el promedio ha sido, desde hace varias semanas, de más de 3.200 individuos al día. Estamos intensificando cada día porque estamos tratando de restaurar la ley y el orden, independientemente de si vives en un estado rojo o en un estado azul”, afirmó Mullin.
El incremento en las cifras no es aislado, sino que responde a una política más amplia impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que ya analiza profundizar aún más los operativos de control migratorio en todo el país. La estrategia apunta a consolidar un esquema más riguroso en materia de combate a la inmigración ilegal.
El presidente Donald Trump.
En ese contexto, Mullin también hizo hincapié en el perfil de las personas deportadas, destacando que una gran proporción enfrenta problemas con la justicia.
“El 70% de esos individuos tienen cargos criminales pendientes o ya han sido acusados de un delito grave. No deberian estar en nuestro país”, sostuvo el funcionario.
De acuerdo con lo expresado por Mullin, las acciones no distinguen entre jurisdicciones y se implementan de manera uniforme en todo el país. La referencia a “estados rojos” y “estados azules” apunta a subrayar que la política se ejecuta sin considerar diferencias políticas locales, reforzando su carácter nacional.
De esta manera, la administración Trump busca impulsar una política de seguridad más estricta, con un fuerte énfasis en las deportaciones como herramienta principal para combatir la inmigración irregular y reforzar el cumplimiento de la ley.