Un avión privado se estrelló el domingo en una zona residencial del condado de Palm Beach, Florida, y provocó la muerte de las nueve personas que viajaban a bordo. El accidente ocurrió a unos 14 kilómetros de Mar-a-Lago, la residencia del presidente Donald Trump, y generó un amplio operativo de emergencia mientras las autoridades federales comenzaron las investigaciones para determinar las causas de la tragedia.
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, confirmó el fallecimiento de todos los ocupantes durante la tarde del domingo y calificó el episodio como una ''tragedia horrible''. El funcionario también informó que la Administración Federal de Aviación (FAA) enviaría un equipo especializado al lugar para colaborar con la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), organismo encargado de investigar los accidentes de aviación.
''La FAA está enviando un equipo al lugar para apoyar la investigación de la NTSB. Por favor, únanse a mí para rezar por las familias y los seres queridos de quienes perdimos'', expresó Duffy en una publicación en redes sociales. Asimismo, señaló que tanto la FAA como el Departamento de Transporte (USDOT) seguían de cerca el desarrollo del caso y proporcionarían información adicional a medida que estuviera disponible.













