El 9 de abril, el Papa León XIV recibió en el Vaticano a David Axelrod, jefe de campaña y principal asesor de Barack Obama. Apenas días después, el propio Pontífice y varios referentes de la Iglesia Católica salieron a criticar abiertamente a Donald Trump, desatando una fuerte polémica política en Estados Unidos.
El encuentro fue confirmado oficialmente por el Vaticano en su agenda de audiencias, lo que inicialmente parecía protocolar tomó otra dimensión tras las críticas del Papa a Trump por Irán y la aparición de tres cardenales en 60 Minutes cuestionando al presidente. La secuencia alimentó sospechas de una estrategia impulsada desde el entorno de Obama para erosionar la base católica republicana y condicionar la visita papal a Estados Unidos.










