En una victoria para el presidente Donald Trump, el Senado confirmó este sábado a la madrugada de forma ajustada a Todd Blanche, su exabogado personal, como el hombre al frente del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. La votación fue de 50 votos contra 49.
Blanche expresó en sus redes sociales que estaba "profundamente honrado por la confianza que el presidente Trump depositó en mí" y se mostró "muy agradecido" con los senadores por haber trabajado hasta altas horas de la madrugada para avanzar su nominación.
Con esta confirmación, Trump derrotó nuevamente al establishment republicano, que miraba con recelo la figura de Blanche como jefe de los fiscales del Estado. El funcionario fue aprobado con lo justo: votaron en contra las senadoras republicanas Susan Collins (de Maine) y Lisa Murkowski (de Alaska), sumadas a todo el bloque demócrata.
El Senado confirmó en la madrugada de hoy a Todd Blanche como fiscal general de Trump.
Para que Blanche sea confirmado en el puesto, este tuvo que prometer que archivaría el fondo de compensación de 1.800 millones de dólares que proponía Trump para las víctimas de persecución penal durante los regímenes de Obama y Biden. Este gesto alcanzó para convencer al senador republicano Bill Cassidy, el voto clave que le dio el OK el viernes por la mañana.
Blanche estaba al frente del Departamento de Justicia de forma interina desde abril cuando Pam Bondi dejó esta cartera. Hace un mes, Trump informó que buscaría confirmarlo para el cargo definitivamente. Los senadores republicanos John Cornyn (de Texas) y Thom Tillis (de Carolina del Norte), ambos enemistados con Trump, quisieron impedir este proceso, pero no lo lograron.
Blanche se hizo conocido por ejercer como abogado principal en el equipo de defensa de Trump en las dos causas federales que el Departamento de Justicia de Biden le había armado al expresidente. Luego se desempeño como viceministro de Bondi, manejando el día a día y los casos mas complicados del ministerio.
Bajo la dupla Bondi-Blanche, se despidió a miles de militantes demócratas que habían copado la Justicia, Trump empezó a ganarse la confianza en los tribunales y muchos referentes demócratas —como el exjefe del FBI de Obama, James Comey, que publicó una amenaza de muerte contra Trump— fueron imputados penalmente.