En particular, el presidente alertó sobre usar la IA para limitar la libertad de expresión, infundir sesgos ideológicos o realizar vigilancia ilegal contra el pueblo estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto el viernes en el que pide al ejército y a las agencias de seguridad nacional acelerar el uso de la inteligencia artificial, reconociendo al mismo tiempo que existe la necesidad de proteger las libertades civiles y mantener la supervisión sobre los sistemas de armas autónomas.
El documento se extiende a gran parte del gabinete, incluidos los secretarios de Guerra y de Seguridad Nacional, así como al fiscal general y al director de Inteligencia Nacional. El mismo ordena en específico al Departamento de Guerra "garantizar la adopción deliberada de sistemas de IA que respeten la cadena de mando y las autoridades operativas".
Más importante aún, siguiendo la directiva dada por Trump y a diferencia de lo que Biden había decretado en 2023 sobre este tema, el memorando restringe el uso de la IA para "censurar la libertad de expresión, infundir sesgos ideológicos o realizar vigilancia ilegal contra el pueblo estadounidense".
"El uso de la IA por parte del sector de la seguridad nacional debe ser siempre coherente con las libertades civiles de los Estados Unidos y las protecciones otorgadas por la Constitución, así como con las leyes y regulaciones que salvaguardan la privacidad de los ciudadanos estadounidenses", reza el documento del Ejecutivo.
El Pentágono busca aprovechar el potencial de la IA.
El plan de Trump para lidiar con la IA
Con esta nueva directiva, Trump reconoce que hay un clima de creciente ansiedad en la sociedad estadounidense con respecto a la IA, pues existe el temor que la implementación de esta tecnología afecte a la totalidad de los puestos de trabajo. En el ámbito militar, la preocupación por la protección de las libertades civiles y la supervisión humana de las armas autónomas ha cobrado cada vez más atención.
El Pentágono, bajo el mando del secretario Pete Hegseth, busca aprovechar el potencial de las empresas tecnológicas estadounidenses para potenciar las capacidades de IA del ejército. Los principales líderes militares de EEUU comparten esta ambición y resaltan los beneficios de la IA, pero también hablan sobre la necesidad de salvaguardar vidas humanas.
El almirante Frank Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales de EEUU, declaró por ejemplo que las tropas "deben ser muy cuidadosas sobre cómo abordamos el empleo de [la IA] y su incorporación en la ejecución de la letalidad".
El alto mando señaló que visualiza un futuro donde la IA determine qué objetivos atacar, pero subrayó que "nosotros, como humanos, debemos tener la confianza de que... desatará la violencia solo donde tengamos la intención de que se desate".