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España

Alberto Núñez Feijóo, a un paso de convertirse en el nuevo presidente del PP

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La oscura figura de Galicia, viene gobernando hace 13 años con puño de hierro a la comunidad y ahora tendrá la oportunidad de extrapolar esa forma de hacer política a PP Nacional.

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, fue proclamado este jueves como candidato único a la Presidencia del Partido Popular, y será elegido como el sucesor de Pablo Casado en el Congreso extraordinario que se celebrará los días 1 y 2 de abril en la ciudad de Sevilla.

Así lo confirmó el presidente de la Comisión Organizadora del Congreso del PP, Esteban González Pons, quién además señaló que Feijóo es el único candidato que cumple con los requisitos del Reglamento, algo extraño porque Isabel Ayuso, la presidente de la Comunidad de Madrid , también parecería cumplir con los requisitos.

Sin embargo, luego de la guerra entre Ayuso y Casado, los “barones del PP”, como se suele llamar a las autoridades del histórico pero estropeado partido español, no quieren saber nada con ninguno de los dos, y Feijóo es una suerte de candidato de la reconciliación. 

En los últimos días, los afiliados de distintas ciudades españolas recibieron mensajes convocándolos a apoyar al nuevo líder del PP en clara señal de unidad y, al mismo tiempo, conseguir el apoyo suficiente para desalentar a cualquiera que quiera competir a último momento. Lo cierto es que, sin candidatos competidores, Feijóo será proclamado candidato sin necesidad de primarias, pero el Congreso sí tendrá que votar la lista de nombres con la que acompañe su propuesta para presidir el partido.

Por su parte, el gobernante PSOE busca tener acercamientos con el PP en vista al cambio de la presidencia del partido para lograr acuerdos convenientes, pero hasta el momento sin éxtio. De hecho, Feijóo se distanció rápdiamente de Sánchez y manifestó que los socialistas no van a indicarle al PP con quién pueden o no acordar, en referencia a las presiones de Sánchez a Casado para impedir el acuerdo del PP con VOX en Castilla y León.

En cuanto a VOX, Feijóo ha dado libertad a los presidentes autonómicos para gestionar sus pactos regionales con el partido de derecha, pero mantiene la postura que había anunciado Casado que no habría pacto a nivel nacional para llegar al Palacio de la Moncloa. “El PP no es lo mismo que VOX. El PP nunca ha sido antiautonomista, euroescéptico y populista”, manifestó en una reciente entrevista.

Así mismo, Feijóo se ha comprometido a hacer con el PP lo que, a su juicio, no logró Pablo Casado: “Reconstruir una mayoría de centroderecha“. 

El gobernador de Galicia controla la Comunidad con mano de hierro desde 2009. Si bien ha sido promotor de la baja de impuestos, y de políticas para promover el turismo, el sector agroganadero y la industria electrointensiva, tiene una larga lista de denuncias de corrupción en su contra, además de cortejar con el separatismo gallego y una adhesión total a la Agenda 2030.

Es una figura que no se sabe cómo hará para dirigir un partido nacional, ya que se ha dedicado las últimas dos décadas a construir un búnker impenetrable en Galicia. Si replica lo mismo en el PP Nacional, los populares podrían entrar en una nueva era de “feijoísmo” por varios años.

Cabe mencionar que en los últimos días, Feijóo criticó a Sánchez por la serie que protagonizará desde la Moncloa. “Me imagino que eso no es lo que esperan los españoles. No se lo merecen“, señaló. Con los problemas que enfrenta el país, lo último que desean los españoles es “verlo en un reality show“, dijo.

La larga trayectoria de Alberto Núñez Feijóo

Alberto Núñez Feijóo (Ourense, 1961) es licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela. En 1991, Feijóo comenzó su carrera política como Secretario General Técnico de la Consellería de Agricultura, Gandería e Montes; y, tres meses más tarde, accedió a la Consellería de Sanidade e Servicios Sociais con el cargo de Secretario General hasta 1996, una suerte de Ministro de Salud y Desarrollo Social para la comunidad de Galicia.

Es en 1996 cuando Feijóo se trasladó a Madrid para formar parte del Gobierno popular de José María Aznar, en el que fue nombrado Secretario General de Asistencia Sanitaria en el Ministerio de Sanidad Nacional hasta el año 2000.

Asimismo, durante esta etapa, también tuvo la presidencia del Instituto Nacional de la Salud (INSALUD), donde empezó a crear sus kioscos y sus búnkeres con militantes propios.

Entre 2001 y 2003, el popular ejerció la dirección de la sociedad estatal de Correos y Telégrafos. Después, regresó a Galicia, ostentó el puesto de consejero de Política Territorial, Obras Públicas e Vivenda, y un año después -en 2004- se convirtió en Vicepresidente Primero de la Xunta de Galicia (vicegobernador).

Lo cierto es que en Galicia lleva ganando cuatro legislaturas seguidas con mayoría absoluta, y es una persona que ha sabido cómo construir su propia militancia y cómo conservar la simpatía de los gallegos. Como siempre se dice de estas figuras, en Galicia lo que más respetan de Feijóo es su inclinación hacia la gestión por encima de las imposiciones ideológicas

Pero quizás sea conveniente recordar que en su libro “Políticamente indeseable”, la diputada derechista del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, lo describe a Feijóo como un “barón blando”, y explica que la campaña que lo llevó al poder en Galicia en 2009 fue una guerra sin cuartel “donde no midió los sacrificios ni las formas, considerando que el fin justifica los medios“. 

Economía

El ingreso por habitante de España no creció en los últimos 15 años y ya lo supera hasta Lituania

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La renta per cápita de Lituania logró equiparar a la de España por primera vez en la historia. El modelo económico de Lituana demostró un rotundo éxito por sobre otras economías europeas con una excesiva cantidad de regulaciones e impuestos distorsivos. 

La economía española muestra signos de agotamiento a pesar de los diversos programas de estímulo fiscal llevados a cabo por sucesivas administraciones. El peso creciente de regulaciones e impuestos distorsivos limaron el potencial de crecimiento del país, en detrimento de otras economías europeas.

El ingreso per cápita real de España no logró crecer absolutamente nada entre 2007 y 2022, un efecto que se explica principalmente por la fuerte recesión en medio de la crisis inmobiliaria del año 2008 y su profundización definitiva hasta 2012.

La recuperación cíclica de la economía no logró recobrar la tendencia de crecimiento previa a la crisis, y en este contexto impactó el shock por la pandemia a partir del primer trimestre de 2020. La economía española perdió el dinamismo y parece haber entrado en un “estado estacionario” similar al que aparentemente experimenta la economía de Japón.

Pero en un caso diametralmente opuesto, la economía de Lituania logró un fuerte crecimiento del 52% en su renta por habitante entre 2007 y 2022. El país debió emprender un severo paquete de reformas estructurales para abandonar el sistema comunista y de planificación centralizada, y adoptar la economía de mercado. 

Con estas estadísticas, España cerrará el año 2022 con una renta per cápita equivalente a los 39.500 dólares, mientras que Lituania finalizará el año en los 39.200 dólares, una cifra muy aproximada. Tan solo hace 15 años la diferencia entre ambos países equivalía a los 15.000 dólares, hoy solamente 300 dólares separan el ingreso de ambas economías. 

Las reformas incluyeron la privatización de las antiguas y masivas empresas estatales, la desregulación de la economía para asentar los derechos de propiedad, la flexibilización de la legislación laboral y la apertura al comercio internacional. Las mismas fueron continuadas y profundizadas a lo largo de la década de los 2000. 

El tamaño del Estado en Lituania representaba hasta el 33% del PBI hasta 2019 (antes de la pandemia), y logró bajar rápidamente del 43% al 35% del producto una vez superada la crisis de 2008. 

El caso español parece seguir la dirección contraria, ya que el Estado llegó a representar el 42,3% del PBI hasta antes de la llegada de la pandemia, y alcanzó un máximo de hasta el 49,5% en 2012 y durante plena recesión posterior a la crisis inmobiliaria.

La calidad de las finanzas públicas también diverge entre ambos países, ya que Lituania logró mantener el equilibrio financiero desde el año 2005 con la sola excepción de los períodos de recesión. El equilibrio financiero no solo incluye los saldos corrientes del Estado, sino también los intereses por la deuda. 

Por el contrario, España abandonó la responsabilidad fiscal tras el estallido de la crisis inmobiliaria en 2007 y no volvió a recuperarla desde entonces. El último superávit fiscal concretado fue en ese mismo año y alcanzó el 1,9% del PBI, y desde entonces se promedió un desequilibrio de casi 6 puntos por año. 

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Economía

Receta Socialista: Pedro Sánchez disparó el crecimiento de la deuda de 800 euros por habitante a más de 7.000

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La deuda pública de España se incrementó en casi 17 puntos porcentuales desde que el Partido Socialista se hizo cargo del Gobierno. Solamente este año se acumuló un endeudamiento por 78.964 millones de euros.

La contracara de la irresponsabilidad fiscal del Gobierno de Pedro Sánchez es el aumento desbocado del stock de la deuda pública. Desde la asunción del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) al poder en junio de 2018, la participación de la deuda bruta española con respecto al PBI escaló del 100,4% al 117,68% al término de agosto de 2022.

Mientras que entre mayo de 2018 y mayo de 2019 la deuda pública española crecía a razón de 828 euros por persona, el crecimiento registrado entre mayo de 2018 y septiembre de este año se multiplicó nueve veces y alcanzó los 7.307 euros.

Lo que es lo mismo, la deuda del Estado español subió en 38.688 millones euros en el acumulado de 12 meses hasta mayo de 2019, pero considerando el acumulado hasta septiembre de este año el incremento se dispara hasta los 346.719 millones euros

Solamente en los primeros 9 meses de este año el stock del pasivo aumentó en 78.964 millones de euros, y hasta 12.609 millones de euros entre agosto y septiembre. Tras cuatro años de administración socialista, la deuda bruta española aumenta en 219 millones de euros todos los días

El principal factor explicativo para el crecimiento explosivo del endeudamiento es la falta de responsabilidad fiscal. Incluso habiendo llevado a cabo una muy poco convencional reforma tributaria para subir los impuestos en plena pandemia, el Gobierno de Sánchez no consiguió que los aumentos en la recaudación compensaran la expansión del gasto público.

La recaudación total alcanzó el 43,74% del PBI al término del segundo trimestre del año, mientras que el gasto consolidado (incluyendo el Gobierno central y las Comunidades Autónomas) representó el 48,29% del producto en el mismo período. 

Gasto público y recaudación total de España entre 1999 y 2022.

No solamente ambas partidas se encuentran en niveles holgadamente superiores a los que había antes de la pandemia, sino que además la brecha entre el gasto y la recaudación sigue siendo más grande de la que había en el último trimestre de 2019.

El déficit fiscal financiero alcanzó el 4,54% del PBI hacia el pasado mes de junio, un resultado que es consistente con la meta de 4,9% para fin de año pero aún muy superior al 3% que se registraba antes de la pandemia.

El FMI estima que de cumplirse efectivamente la meta fiscal anual, España cerrará el 2022 con un déficit primario del 2,93% del PBI, y proyecta que se estabilizará en el 2% durante los próximos años. Este camino irresponsable garantiza que la deuda pública seguirá creciendo inescrupulosamente.

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España

El Gobierno socialista de Sánchez dispara 11 puntos el gasto público y apunta a un explosivo aumento de la deuda

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El Presupuesto para 2023 proyecta un aumento de casi 11% sobre las erogaciones del Estado. La deuda pública española se disparó en 130.000 millones de euros en lo que va de la gestión socialista. 

La responsabilidad fiscal dejó de ser una prioridad en la España socialista de Pedro Sánchez. El Gobierno presentó su Presupuesto 2023 con un brutal incremento del gasto público en torno al 10,7% en comparación al total de erogaciones para este año. Aislando las partidas que devienen de fondos europeos, el aumento presupuestario alcanza el 6,7% anual. 

El incremento explosivo del déficit fiscal se mantiene como una de las características más comunes en los Gobiernos socialistas de España. El gasto público acumula un incremento de 7 puntos del PBI desde el segundo trimestre de 2018, y hasta 1 punto porcentual hasta el cuarto trimestre de 2019 (antes del shock provocado por la pandemia). 

La recaudación total acumuló un crecimiento del 5,24% del PBI en lo que va de la gestión de Pedro Sánchez. La mayor parte de los ingresos responde a la reforma tributaria impulsada por el socialismo en 2020, aún en plena recesión, la cual implicó el aumento del tipo marginal máximo del 45% al 47% para los ingresos de personas físicas

Gasto público y recaudación total en España desde 1999.

La recaudación récord fue capaz de compensar el aumento de los gastos. La reducción del déficit fiscal, que había sido proyectada hacia la baja constantemente durante la administración anterior, fue completamente abordada a partir de 2018. 

El rojo financiero del Gobierno español saltó del 2,75% del PBI al final de la gestión del Partido Popular (PP) al 3,06% en 2019, y actualmente se mantiene en el 4,54% del producto tras el shock y la posterior reversión de la pandemia. 

A diferencia de otros países con mayor responsabilidad fiscal como Alemania, la pandemia llegó a España en un contexto de 1 año y medio de relajación en la reducción del déficit fiscal, una situación que se terminó pagando muy caro en términos de endeudamiento. 

La detención súbita de la corrección de las arcas públicas fue financiada con deuda. La gestión socialista añadió al país un monto total de 130.000 millones de euros sobre el stock heredado en 2018

La herencia del mandato de Pedro Sánchez comprende un masivo endeudamiento, la desaceleración del crecimiento del PBI, la profundización de los desequilibrios financieros del Estado y la marcha atrás con algunas de las flexibilizaciones regulatorias de la reforma laboral de 2012

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