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Francia

Hay nueva Primer Ministra de Francia: Macron nombra a la socialista Élisabeth Borne para ser su mano derecha

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La funcionaria había sido hasta ahora Ministra de Trabajo de Macron. El cambio se produce tras la renuncia del centro-derechista Jean Castex, desalentado por el resultado de las elecciones.

Francia tiene un sistema presidencialista único en el mundo. El Presidente es elegido por voto popular mientras que el Primer Ministro, una figura tipo Jefe de Gabinete, es propuesto por el mandatario pero elegido en última instancia por el Congreso.

Generalmente, el presidente y el primer minstro pertenecen al mismo partido o misma coalición de partidos, pero esto puede no ser así. Esto ha pasado pocas veces en la historia de la política francesa, y se lo conoce como “cohabitación“. En esos casos, prima la agenda del Primer Ministro y no la del Presidente.

La oposición, englobada principalmente en la derecha de Le Pen y Zemmour, y la izquierda de Mélenchon, tienen los ojos puestos en las elecciones del 12 de junio, donde esperan conseguir la mayoría legislativa e imponerle un Primer Ministro a Macron que limite su gobierno.

Pero en el interín, Macron ha logrado que el Congreso le apruebe la designación de Élisabeth Borne, hasta ahora Ministra de Trabajo, y buscará mantenerla luego de las elecciones legislativas.

Borne pertenece al Partido Socialista, actualmente opositor al gobierno de Macron, pero que viene trabajando con el líder de LREM desde sus primeros pasos en la política. Fue parte de su equipo de asesores en la campaña de 2017.

Luego, tras su asunción, la mujer de 61 años oriunda de París se desempeñó como Ministra de Transporte (2017-2019), Ministra de Transición Ecológica e Inclusiva (2019-2020) y ahora Ministra de Trabajo (2020-2022).

Ingeniera de formación, trabaja hace años en el sector público francés. De 2008 a 2013 fue Directora de Planeamiento Urbano de la Ciudad de París. Luego, ese año, fue electa prefecta (representante del Estado nacional ante una región) de Vienne y Poitou-Charentes.

Apenas un año más tarde, en 2014, pasaría a servir por un año como secretaria privada de la socialista Segolene Royal, quien ocupaba el cargo de Ministra de Ecología, Desarrollo Sustentable y Energía en el gobierno de François Hollande. De 2015 a 2017 trabajó como Directora Ejecutiva del Grupo RATP, de propiedad estatal, que desarrolla actividades en el área del transporte público.

Tras años de militancia en el Partido Socialista, en 2017 decide trabajar en la campaña de Macron (también ex funcionario del gobierno de Hollande) abandonando a su partido que apoyó la fallida candidatura de Benoît Hamon.

Con la victoria de Macron, Borne se une al gobierno de La República En Marcha (LREM), partido del ahora presidente re-electo, quien rápidamente la asciende a su primer trabajo ministerial.

En Francia, el Primer Ministro funciona como un Jefe de Gabinete pero con más poderes. Tiene el trabajo de coordinar el Gabinete, hacer funcionar el Poder Ejecutivo en su día a día y puede enviar leyes al Congreso sin la firma del Presidente. A pesar de ser considerado el segundo cargo más importante de la política nacional, cuando no hay “cohabitación”, suele operar como la mano derecha del presidente.

La ahora primera ministra Borne es la segunda mujer en ejercer este cargo en la historia de Francia. La anterior, Édith Cresson, también del Partido Socialista, no llegó a durar 1 año en el cargo y tuvo que renunciar tras un escándalo de corrupción.

Su designación no dejó contento al Partido Socialista, quien viene criticando hace tiempo su pase de bando en las últimas elecciones. El líder del partido, Oliver Faure, y el líder izquierdista Jean-Luc Melenchon han criticado su nombramiento, puesto que sus acciones al frente del Ministerio de Trabajo en los últimos años han sido más criticadas por la izquierda que por la derecha.

Bajo sus carteras, la ministra ha impulsado, diversas reformas, como la reforma del seguro de desempleo o el desmantelamiento del servicio público ferroviario.

Castex, hasta hoy primer ministro, da la bienvenida al gobierno a su sustituta.

Francia

“Fuerzas Armadas preparadas para guerras brutales y numerosas”: Francia aumentará el gasto militar a más de 400.000 millones de euros

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Tras los anuncios de las principales potencias de aumentar el gasto militar en los próximos años en el marco de una nueva carrera armamentística, Francia aumentará el presupuesto en defensa en un 33%.

El presidente francés Emmanuel Macron anunció esta semana un masivo aumento del 33% en el gasto de Defensa, que pasará de 259.000 millones a 413.000 millones de euros. En el contexto de una creciente carrera armamentística en Europa, Macron justificó la decisión en que “la nación debe transformar sus Fuerzas Armadas para estar preparadas para guerras más brutales y numerosas”.

Este aumento en el presupuesto de Defensa durará todo el período comprendido entre 2024 y 2030, según anunció el presidente francés desde la base aérea de Mont-de-Marsan el pasado 20 de enero.

En el discurso de Macron, el mandatario señaló que este aumento presupuestario estará destinado a la reparación y mantenimiento del equipamiento de las Fuerzas y su posterior transformación “para las guerras del futuro”, como así también reforzar los mecanismos de disuasión nuclear “por su vital importancia tras el conflicto en Ucrania”.

Actualmente, solo 9 países tienen armas nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, India, Pakistán, Corea del Norte (no confirmado), Israel (no confirmado) y, por supuesto, Francia. De estos, la nación francesa es el quinto país con más cantidad de ojivas nucleares, con un estimado de 290.

Fuente: Federation of American Scientists

Además de las prioridades señaladas previamente, se buscará aumentar en un 60% los fondos para los servicios de información e inteligencia con el objetivo de hacer frente a los ataques cibernéticos.

Otro de los temas que tocó Macron fue “duplicar la reserva operativa” para tener más unidades disponibles según las necesidades del momento, lo que implicaría un mayor volumen de ciudadanos con voluntad de prepararse militarmente.

En cuanto a desarrollo tecnológico, la “digitalización acelerada del campo de batalla” requiere de una mayor inversión en nuevas tecnologías de precisión. Frente a esto, se prevé el desarrollo de un “portaaviones de nueva generación” y de invertir más en herramientas como los drones.

La nueva carrera armamentística

Sin lugar a dudas, desde el desencadenamiento de la guerra en Ucrania y el aumento de tensiones bélicas en el Mar de Sur de China, el mundo se encuentra nuevamente envuelto en una carrera armamentística.

Dejando de lado aquellos gobiernos que minimizan y desprecian la necesidad de proveerse de capacidades de defensa serias, como el argentino, los países del mundo se encuentran envueltos en un aumento del gasto en defensa sin precedentes.

Estados Unidos, la principal potencia militar del planeta, anunció un incremento del 8% en el presupuesto de Defensa para el año 2023, alcanzando así un total de US$ 858.000 millones dólares en gasto militar. Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, el gobierno norteamericano ha donado en armamento militar y municiones casi 28.000 millones de dólares.

A comienzos de este año, Lockheed Martin informó que completó la producción y entrega de un total de 398 cazas F-35 Lightning II, cazas de quinta generación que tuvieron como destino las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y diversos aliados alrededor de mundo. Esta misma empresa ya se adjudicó otro contrato por otros 127 cazas a entregar hasta 2026.

Por su parte, Rusia, a través de su Ministerio de Defensa anunció el refuerzo de sus capacidades nucleares estratégicas para el año 2023, con un mayor despliegue de misiles nucleares de ojivas múltiples y una mayor modernización de su división de bombarderos estratégicos de largo alcance.

En 2023, Rusia recibirá 22 lanzadores con misiles balísticos intercontinentales “Yars”, “Avangard” y “Sarmat“, 3 bombarderos estratégicos Tu-160, 1 submarino nuclear del proyecto “Borey-A“, y otras naves de superficie y armamento de su industria militar nacional.

Japón, la tercera economía del mundo, anunció también el mayor rearme de su ejército desde la Segunda Guerra Mundial. El presupuesto de defensa del país nipón se incrementará hasta alcanzar el 2% del PBI para el año 2027, en el marco de un programa de desarrollo de defensa por valor de US$ 314.000 millones de dólares.

Alemania, la cuarta economía mundial, anunció en 2022 un acuerdo entre el oficialismo y la oposición conservadora para asignar 100.000 millones de euros para comprar armas y equipamiento para su ejército, aumentando drásticamente su presupuesto en Defensa. Es una constante que también se puede ver en Taiwán, Corea del Sur, India y muchos países más.

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Economía

La peligrosa reforma previsional de Macron propone mantener el déficit fiscal en cifras récord hasta 2026

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El mandatario francés se niega a adoptar medidas fiscales duras para la reforma del sistema de pensiones, e incluso desatendió las recomendaciones del FMI que le pedían un déficit menor al 5% anual. La deuda del país ya supera el 112% del PBI y es la cuarta más alta de Europa. 

El presidente Emmanuel Macron volvió a sacar a relucir su pasado socialista y se negó a revisar la reforma del sistema de pensiones francés que anunció en 2022 a pesar de las fuertes advertencias de economistas y del propio FMI sobre el nivel de deuda que produciría.

Lejos de arreglar uno de los sistemas previsionales más comprometidos de Europa en términos de sostenibilidad y solvencia a largo plazo, el plan de Macron se basa puramente en una estrategia política, que busca “preservar” las jubilaciones estatales a cambio de engrandecer el agujero fiscal.

Descartando cualquier posibilidad de introducir un sistema de capitalización privado, Macron propuso elevar la edad mínima de jubilación de los 62 años hasta los 64 y endurecer los requisitos para percibir el 100% del haber jubilatorio correspondiente, demandando que los cotizantes deban haber aportado al menos 43 años de su vida

La recalibración constante de parámetros es algo usual para mantener sistemas de reparto estatal bajo un proceso de envejecimiento poblacional, pero sin un cambio radical en estos números o sin la introducción de participación privada, el déficit fiscal del gobierno francés no hará más que aumentar año a año.

Las tímidas reformas de Macron, apuntaladas por su primera ministra, la socialista Élisabeth Borne, situarán el déficit fiscal consolidado de Francia en torno al 5% del PBI todos los años entre 2023 y 2026.

Actualmente, el déficit presupuestario del gobierno asciende en el 6,5%, después de dos años de expansiones del gasto público por la pandemia, pero las previsiones del Ministerio de Economía, que idealizaban una reforma de pensiones más estricta, apuntaban a una fuerte reducción en los próximos años.

Sin embargo, viendo su caída en la intención de votos en la última elección, Macron ordenó a su campo realizar una reforma del sistema de jubilaciones más tenue, que evite perder el voto de izquierda que respalda las pensiones estatales.

Los cambios propuestos por el oficialismo no dejan contento a nadie: no garantizan la sostenibilidad de las pensiones y, al mismo tiempo, despertaron severas críticas de la población, que viene protestando hace años para evitar que eleven la edad jubilatoria.

Con la reforma previsional propuesta, el déficit primario de Francia (sin contar los intereses de deuda) aumentará del 3,4% del PBI en 2022 al 4,1% en 2023, y se reducirá muy gradualmente al 3,07% para el año 2026. Se trata de un sendero incluso más gradualista que el trazado por Alberto Fernández en las negociaciones con el FMI. 

Se calcula que el gasto público del Estado francés quedará apostado en el 57% del PBI en 2023, y bajará infimamente al 56% del producto para 2026. Estas cifras son superiores a las que se registraban antes de la pandemia, y responden al constante aumento del gasto social previsional del país (la partida más representativa dentro del Presupuesto). 

La decisión de Macron es tan mala, que incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió por las dramáticas consecuencias de la irresponsabilidad fiscal, y auguró una potencial crisis de deuda en Francia si se sigue este plan.

La deuda pública del país ya representó el 112% del PBI al término de 2022, convirtiendo a Francia en la cuarta nación europea con el nivel de deuda más alto del continente, solo por detrás de los sospechosos de siempre: Italia, Grecia y Portugal

La falta de medidas fiscales contundentes en el frente previsional sostendrá al déficit fiscal en niveles peligrosamente altos, y el ratio de deuda pública podría llegar a duplicarse en 20 años. 

El FMI alerta por la creciente diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos franceses y los bonos de origen alemán (un país mucho más desendeudado). Si la deuda pública crece y los rendimientos crediticios aumentan, la economía destinará cada vez más recursos a fondos públicos en lugar de utilizarlos en inversión privada o en crédito inmobiliario para familias. 

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Economía

Macron prohibió los vuelos de corta distancia que se puedan sustituir con tren para “cuidar el medio ambiente”

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Francia optó por el camino más extremista posible para cumplir con la “agenda verde” y obtuvo el visto bueno de la Comisión Europea para prohibir vuelos low cost. Las medidas suponen un impacto ambiental casi anecdótico, pero un brutal golpe para la economía. 

Adelantando por sobre otros países de la Unión Europea, el Gobierno de Emmanuel Macron se apresura por implementar una medida que nunca antes había sido llevada a cabo en Europa ni fue estudiada a profundidad: se prohíben todos los vuelos de corta distancia que puedan ser reemplazados por viajes en tren.

En lugar de optar por la aplicación de impuestos disuasivos o incluso apostar por regulaciones, el Gobierno galo se inclinó por la vía más extremista y decidió imponer una prohibición total. Macron justificó las medidas objetando que cada pasajero produce una emisión de 285 g/CO₂ por kilómetro en vuelo, siguiendo así la “agenda verde” de Europa. 

Pero las medidas realmente prometen un impacto ambiental casi irrisorio en comparación al costo económico que generan. La prohibición sólo puede aplicarse cuando los trayectos sustitutos en tren no superen dos horas y media, y el análisis de la Comisión Europea (CE) señala sólo tres rutas podrán cerrarse: París-Orly – Burdeos, París-Orly – Nantes, y París-Orly – Lyon

La CE aprobaría la implementación de la prohibición de Macron por un lapso de 3 años, en el cual se evaluará el resultado de las medidas y, en base a ello, se determinará una prórroga por otro período o la cancelación del programa. Nuevamente, Francia se apresura por implementar una prohibición de la cual no se tiene ningún tipo de evidencia sobre los resultados que pueda llegar a dar.

Para el sector aéreo las medidas suponen un costo catastrófico ya que aún no había logrado recuperarse del shock provocado por la pandemia, los servicios y las utilidades anuales no se vieron normalizadas completamente, y el cierre de rutas provocará la distorsión del tráfico general.

Pero desde el punto de vista ambiental las medidas son intrascendentes, ya que el análisis de Bruselas limitó el cierre de rutas aéreas a solo tres (hasta previo aviso o revisión), y no a un nivel más generalizado como pretendía el Gobierno francés.

El famoso futbolista Kylian Mbappé se burló de las estrambóticas medidas del presidente Macron, ya que en lugar de usar el tren como transporte alternativo hizo pública su preferencia (y su capacidad económica) para viajar en aviones privados, fuera de la jurisdicción de la prohibición. 

El vocero presidencial Olivier Véran, así como el ministro de Transporte Clément Beaune pretenden llevar las cosas aún más lejos y estudian la imposición de nuevas medidas para los viajes en jets privados, que actualmente representan uno de cada diez vuelos que se realizan en Francia. 

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