La inmigración en España ha dejado de ser un fenómeno temporal para consolidarse como un componente estructural de la sociedad. Según el último número de Panorama Social editado por Funcas, el peso de la población de origen extranjero —ya sea nacida fuera del país o con al menos un progenitor inmigrante— alcanza cifras históricas: 36% entre los menores de 20 años y 39% entre los menores de cinco, lo que la convierte en un factor determinante del futuro demográfico, social y político del país. En total, más de 11,7 millones de residentes en España, el 24,3% de la población, son de origen extranjero.
El estudio, coordinado por Jacobo Muñoz y con aportes de investigadores como María Miyar, Alejandro Portes y Rosa Aparicio, ofrece un radiográfico detallado de la segunda generación de inmigrantes: nacidos en España con ambos progenitores extranjeros, representan el 17% de la población joven, mientras que la generación 2,5 (un solo progenitor extranjero) supone un 9% y la 1,5 (nacidos en el extranjero, llegados antes de los 11 años) un 4% adicional. Entre los menores de cinco años, un 25% pertenece a la segunda generación, un 10% a la 2,5 y un 4% a la 1,5, consolidando al 39% de la primera infancia con origen extranjero.
El 40% de los niños menores de cinco años que viven en España son de origen extranjero
Un dato revelador es la composición por nacionalidades: un tercio de la segunda generación procede de familias marroquíes, duplicando la proporción de la primera generación, mientras que la población de origen africano no marroquí aumenta del 3% al 7%. Esta diversidad también impacta en la educación: las madres de la segunda generación muestran niveles educativos inferiores a los de las españolas, especialmente entre familias marroquíes y africanas, mientras que madres de Venezuela o Argentina presentan perfiles igual o más elevados que las autóctonas.
La integración social y educativa muestra avances y desafíos. El estudio ILSEG revela que los hijos de inmigrantes se dividen en partes iguales entre quienes se autoidentifican como españoles y quienes no. Entre los nacidos en España (segunda generación), el 82% se identifica como español, frente al 40% de los llegados a una edad temprana.
Sin embargo, persisten brechas en educación y empleo: solo el 28% de los hijos de inmigrantes accedió a la universidad, frente al 43% de hijos de nativos, con diferencias notables según la nacionalidad de los progenitores. En ocupaciones no manuales, apenas el 18% de los hijos de inmigrantes alcanzó posiciones de responsabilidad, frente al 27% de hijos de nativos, mientras que hijos de europeos occidentales superan el 30% y los de ecuatorianos o filipinos apenas alcanzan 9-10%.
El 40% de los niños menores de cinco años que viven en España son de origen extranjero
Desde la perspectiva laboral, las mujeres de segunda generación logran una integración más favorable que los hombres, y la generación latinoamericana obtiene mejores resultados que la primera generación. La mejora general es tal que, en algunos casos, la desigualdad respecto a la población autóctona prácticamente desaparece.
No obstante, Héctor Cebolla destaca que el efecto positivo de la preescolarización sobre el rendimiento en secundaria es menor en las segundas generaciones, reflejando la desigual calidad de las escuelas infantiles. Las evaluaciones en matemáticas, ciencias y comprensión lectora confirman la brecha educativa, mientras que las tasas de acceso universitario de la segunda generación se mantienen por debajo de las de hijos de españoles con hogares de bajo nivel educativo.
En el plano social, Clara Cortina, Albert Esteve y Anna Turu observan que los emparejamientos mixtos con población autóctona son más frecuentes en la segunda generación, sobre todo entre quienes poseen mayor nivel educativo. No obstante, las poblaciones de origen africano y asiático muestran menor integración en este aspecto, mientras que europeos y americanos presentan mayores tasas de unión con nativos.
Estos datos estructurales se reflejan también en casos puntuales de inseguridad y gestión de inmigración. Recientemente, Cataluña fue epicentro de la polémica cuando los Mossos d’Esquadra detuvieron a un joven marroquí de 23 años acusado de violar a una menor bajo tutela de la Generalidad durante las Fiestas del Tura en Olot. La Generalidad, según VOX, prioriza el gasto en menores extranjeros no acompañados (hasta 50.000 euros anuales por niño) frente a la educación de los alumnos catalanes (5.000 euros anuales), evidenciando la negligencia de la ultraizquierda en seguridad y políticas educativas.