La libertad de expresión en Europa agoniza bajo el peso de la corrección política. El próximo 18 de junio, los tribunales franceses dictarán una sentencia que podría enviar a la cárcel a la reconocida influencer y activista derechista, Thaïs d’Escufon.
El sistema judicial, impulsado por la agencia antirracista DILCRAH, ha solicitado para ella una pena de hasta un año de cárcel y una multa de 45.000 euros por el presunto delito de "incitación al odio racial". Su "crimen" no fue un acto de violencia, sino pronunciar una verdad incómoda en televisión: "el principal peligro para las mujeres en Francia es la inmigración", especificando que se refería a "los hombres inmigrantes, africanos, negros y árabes".













