Thaïs d’Escufon enfrenta una posible condena de hasta un año de prisión y una multa de 45.000 euros por declaraciones realizadas tras denunciar la agresión sexual que sufrió.
La libertad de expresión en Europa agoniza bajo el peso de la corrección política. El próximo 18 de junio, los tribunales franceses dictarán una sentencia que podría enviar a la cárcel a la reconocida influencer y activista derechista, Thaïs d’Escufon.
El sistema judicial, impulsado por la agencia antirracistaDILCRAH, ha solicitado para ella una pena de hasta un año de cárcel y una multa de 45.000 euros por el presunto delito de "incitación al odio racial". Su "crimen" no fue un acto de violencia, sino pronunciar una verdad incómoda en televisión: "el principal peligro para las mujeres en Francia es la inmigración", especificando que se refería a "los hombres inmigrantes, africanos, negros y árabes".
Thaïs d’Escufon
Esta persecución judicial, propia de regímenes autoritarios de izquierda, ignora deliberadamente que las declaraciones de d’Escufon no surgen del vacío, sino de su propia experiencia como víctima y de estadísticas oficiales que el Elíseo intenta ocultar.
La activista, antigua portavoz de la organización Génération Identitaire (disuelta arbitrariamente por el gobierno de Macron en 2021), sostiene que existe una "doble vara de medir" insoportable: "En Francia es mejor ser un inmigrante agresor de mujeres que una identitaria que ama su país".
El calvario de la joven activista comenzó tras sufrir un intento de agresión sexual en su propio domicilio en Toulouse. Un individuo de origen tunecino la abordó cuando regresaba de hacer deporte, cerrando la puerta de su casa con llave tras de sí.
Durante 25-30 minutos de puro horror, el delincuente la retuvo y le exigió actos de naturaleza sexual, llegando a pedirle "una felación" tras agarrarla por las muñecas. A pesar de que ella logró que el sujeto se marchara tras acceder a darle un beso en la mejilla y posteriormente presentó una denuncia, el caso no prosperó de forma significativa contra el agresor.
Denuncia presentada por Thaïs d’Escufon
Thaïs d’Escufon ha sido clara al señalar a los culpables intelectuales de esta situación: "Acuso a nuestros dirigentes de ser responsables al permitir que miles de personas peligrosas lleguen a Francia". Para la activista, su posible encarcelamiento es un intento de silenciar a quienes denuncian que la inseguridad no es un sentimiento, sino una realidad que entra en los hogares.
Mientras la élite política vive protegida, las mujeres francesas enfrentan las consecuencias de fronteras abiertas y un sistema judicial que prefiere castigar la opinión de una patriota antes que la violencia de un extranjero. La sentencia del 18 de junio definirá si Francia sigue siendo una nación soberana o si finalmente se rinde ante la tiranía ideológica de la izquierda radical