Un nuevo escándalo sacude a Berlín luego de que salieran a la luz graves denuncias por presuntos abusos sexuales contra una adolescente en un centro juvenil del distrito de Neukölln, uno de los barrios con mayor población migrante de la capital alemana. La menor, de origen turco-kurdo, habría sufrido distintos episodios de agresión entre noviembre y enero, mientras el personal del lugar optó por no acudir a la policía.
El primer episodio habría ocurrido en noviembre, cuando la joven fue atacada en el jardín del predio durante la noche. Después de esa situación, quedó durante horas dentro del lugar sin poder salir porque el recinto estaba cerrado, y finalmente escapó saltando una valla, lo que le habría provocado una fractura en el tobillo. Meses más tarde, en enero, se habría producido un nuevo hecho dentro del centro: varios jóvenes la habrían sometido a tocamientos en grupo en una sala trasera mientras otro hacía de campana, hasta que un empleado intervino y frenó la secuencia.
El barrio alemán de Neukölln.
La gravedad del caso aumentó todavía más cuando trascendió que una de las agresiones presuntamente fue filmada y utilizada luego para extorsionar a la víctima. Según las mismas versiones, el material habría servido para amenazarla con una eventual difusión si no accedía a exigencias de sus agresores, en un contexto de burlas, presiones y un clima intimidatorio que, siempre según lo publicado, ya venía registrándose dentro del centro desde meses antes.
En lugar de denunciar rápidamente ante las autoridades, el centro habría aplicado soluciones improvisadas, como palabras clave de alerta para las chicas o cambios en los espacios internos. La explicación que trascendió es todavía más controvertida: se habría buscado evitar que los sospechosos fueran señalados o "estigmatizados". Esa lógica, en los hechos, dejó a la víctima en una situación de vulnerabilidad prolongada.
Las autoridades educativas no quisieron alertar a la policia.
La familia terminó recurriendo por su cuenta a la policía, y la adolescente declaró en video para evitar repetir su testimonio una y otra vez. A partir de allí, los investigadores incautaron dispositivos electrónicos y abrieron actuaciones. El secretario de Estado de Juventud y Familia de Berlín, Falko Liecke, calificó la situación como completamente inaceptable y advirtió que se analiza si hubo incumplimientos en materia de protección de menores.
En paralelo, el distrito de Neukölln, encabezado por el alcalde Martin Hikel, quedó bajo presión para revisar protocolos, responsabilidades y tiempos de reacción. Desde la administración local se reconoció la gravedad del caso, aunque señalaron que la información no habría llegado a los niveles políticos hasta semanas después de ocurridos los hechos.