La entidad fue castigada por no incorporar los criterios de la ideología de género en sus proyectos.
Compartir:
La Comisión Europea tomó la decisión de excluir de manera íntegra a la Federación de Asociaciones de Familias Católicas en Europa (FAFCE) de todas las líneas de financiación comunitaria, luego de evaluar que los proyectos presentados por la entidad “carecen de diversidad de género” y no se ajustan a los criterios de “igualdad” establecidos por la Unión Europea.
La insólita medida impacta directamente sobre la única ONG familiar de inspiración cristiana con presencia institucional en Bruselas y provocó un fuerte rechazo por parte de gobiernos y eurodiputados que acusan al Ejecutivo europeo de ejercer una discriminación abiertamente ideológica.
Según informó la propia FAFCE, los seis proyectos que la organización había presentado en la convocatoria, entre los que se incluía uno dedicado de forma exclusiva a la educación digital de menores, fueron penalizados con una reducción del 30% de la puntuación total por no incorporar “perspectivas de género diversas” ni mecanismos adicionales de “no discriminación”, exigencias que surgen de los parámetros ideológicos aplicados por la Comisión.
Ursula von der Leyen, presidente de la Comisión Europea.
El presidente de la entidad denunció que la decisión constituye “un castigo político contra una entidad que lleva décadas promoviendo el diálogo y defendiendo la dignidad de cada persona desde la centralidad de la familia”.
Las reacciones a la medida
A pocas horas de conocerse la resolución, representantes del grupo parlamentario Patriotas por Europa y autoridades del Gobierno húngaro se manifestaron en contra.
La eurodiputada Kinga Gál, vicepresidente del bloque, fue una de las voces más contundentes, calificando la decisión como “la forma más elevada de discriminación basada en la ideología de género” y aseguró que Bruselas está castigando a FAFCE “simplemente por defender a la familia como núcleo esencial de la sociedad”. Incluso advirtió que, en el clima político actual, “en Bruselas, defender a la familia ya se considera un delito”.
Una familia con el fallecido Papa Francisco.
La comisionada húngara Bernadett Petri reforzó ese diagnóstico y afirmó que la medida demuestra “hasta qué punto Bruselas ha abandonado los valores sobre los que se construyó Europa”.
Subrayó que ni la Unión Europea ni sus antecedentes institucionales fueron creados sobre “ideologías radicales de izquierda”, sino sobre una concepción de la persona y la comunidad vinculada al legado cristiano del continente. “El ‘crimen’ de FAFCE es abrazar esa herencia y defender la familia cristiana”, afirmó.
El impacto financiero inmediato es significativo. FAFCE anticipa que, si no recibe apoyo en el corto plazo, deberá recortar actividades en 2026, reducir su presencia en los debates comunitarios, despedir personal y frenar proyectos esenciales para su misión. La entidad calcula que necesita 150.000 euros para sostener las iniciativas que ya están en marcha.
La exclusión de FAFCE refleja una castigo por motivos ideológicos que busca marginar a entidades cristianas del diálogo político europeo, imponiendo criterios que, según denuncian, convierten en sospechosas a todas las organizaciones que no se alinean con la agenda de género izquierdista dominante en la Unión Europea.