Rodrigo Paz pidió apoyo a Nayib Bukele para enfrentar el hacinamiento y la violencia en las cárceles bolivianas.
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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, solicitó el apoyo del mandatario salvadoreño Nayib Bukele para hacer frente a la crisis del sistema penitenciario boliviano, marcada por el hacinamiento, la falta de infraestructura y la violencia constante entre los reclusos. El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, confirmó que su país “tenderá una mano amiga” al nuevo gobierno boliviano en materia de seguridad y gestión carcelaria.
“Estamos listos para acompañar al presidente Rodrigo Paz en esta nueva época, con una relación de amistad, colaboración y apoyo mutuo”, afirmó Ulloa en declaraciones al medio El Deber durante su visita a La Paz con motivo de la investidura presidencial. Según reveló Paz, ambos mandatarios mantuvieron una conversación telefónica la semana pasada en la que el presidente boliviano le pidió a Bukele “ayuda con las cárceles, porque vamos a necesitar muchas acá”.
Nayib Bukele, presidente de El Salvador.
El mandatario boliviano valoró la franqueza y el estilo directo del presidente salvadoreño, cuya política penitenciaria —centrada en la construcción de megaprisiones y la aplicación de un régimen de excepción desde 2022— ha despertado interés en varios países de la región. Pese a las críticas de organismos internacionales, el Gobierno de Bukele asegura haber reducido de forma drástica los homicidios y debilitado a las pandillas.
Además del apoyo en seguridad, ambos gobiernos evalúan la creación de una Cámara de Comercio bilateral, con el objetivo de fortalecer los vínculos económicos y políticos entre Centroamérica y el Cono Sur. Ulloa destacó que la apertura de Bolivia hacia la cooperación regional “marca un antes y un después”, subrayando que el eje principal será el intercambio de experiencias en materia de control penitenciario y seguridad interna.
Un pandillero en prisión.
El contexto es crítico: según datos oficiales, en 2024 Bolivia registró más de 32.000 reclusos, pese a que la capacidad de sus cárceles apenas alcanza para la mitad. En los primeros meses de 2025 murieron al menos siete internos en hechos violentos, algunos con participación policial. El exdirector de Régimen Penitenciario, Franz Laura, advirtió que el hacinamiento, la corrupción y la falta de clasificación adecuada entre detenidos “incrementan la violencia y el consumo de alcohol y drogas”.
Ulloa remarcó que la cooperación entre ambos países “será un punto de inflexión” y expresó su confianza en que el liderazgo de Paz Pereira marque el inicio de una etapa de estabilidad y orden institucional. “Deseamos los mejores éxitos al presidente Paz y que sepa que cuenta con nuestra mano amiga para continuar lo que hoy comienza”, concluyó.