Con 185 votos en contra y 148 a favor, la Cámara de los Lores del Reino Unido rechazó frenar la reforma y dejó encaminada la legalización del aborto en cualquier etapa del embarazo, incluso el mismo día del nacimiento, en medio de fuertes críticas del movimiento provida.
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En medio de un clima de fuerte controversia política y moral, el Parlamento del Reino Unido avanzó con una reforma que muchos analistas consideran una de las más radicales en materia de aborto dentro de Europa. La decisión fue respaldada por la Cámara de los Lores, que dio luz verde a una enmienda que abre la puerta a la expansión del abortoen cualquier momento del embarazo, incluso el mismo día del nacimiento, dentro del marco de un proyecto legislativo más amplio sobre delincuencia y policía.
La votación en la cámara alta dejó un resultado contundente: 185 votos en contra y 148 a favor de la enmienda que buscaba frenar la eliminación de sanciones penales por interrumpir el embarazo, incluso en fases muy avanzadas de la gestación. Al rechazar esa propuesta, los lores permitieron que continúe el proceso de liberalización, que ya había superado previamente el trámite en la Cámara de los Comunes. Con este nuevo paso parlamentario, el camino para su implantación definitiva queda prácticamente despejado.
El cambio implica una modificación profunda del marco legal vigente en Inglaterra y Gales. Hasta ahora, el aborto se encontraba tipificado como delito, aunque se permitía bajo determinadas condiciones —habitualmente hasta las 24 semanas— y con excepciones en situaciones graves. La nueva disposición elimina ese componente penal para las mujeres, lo que representa una ruptura significativa con el sistema anterior y consolida un enfoque de despenalización total.
Durante el debate legislativo también se discutieron otras propuestas vinculadas al tema. Una de ellas buscaba restablecer la obligatoriedad de consultas presenciales antes de recetar píldoras abortivas. Sin embargo, la iniciativa fue rechazada por 191 votos frente a 119, lo que implica que se mantendrá el modelo instaurado durante la pandemia, que permite la realización de abortos tempranos en el domicilio. En paralelo, la cámara dio luz verde a otra medida relevante: indultar a mujeres que habían sido condenadas en el pasado por interrumpir sus propios embarazos, reforzando así el enfoque de despenalización promovido por sectores progresistas del sistema político británico.
La enmienda que intentaba bloquear la reforma fue impulsada por la baronesa Monckton, quien advirtió que se trataba de un cambio de enorme alcance para la legislación del país. Entre las preocupaciones planteadas durante el debate parlamentario figuró el riesgo de que puedan aumentar los abortos en etapas avanzadas del embarazo sin supervisión médica directa.
Manifestación en el Reino Unido
Fuera del Parlamento, distintas organizaciones reaccionaron con dureza ante la decisión. Desde el grupo provida Right to Life, su portavoz Catherine Robinson calificó la medida como una de las más extremas adoptadas en el ámbito legislativo británico y advirtió sobre sus posibles consecuencias sociales y éticas.
El contexto social refleja además una marcada división en la opinión pública. Según una encuesta citada durante el debate parlamentario, el respaldo ciudadano a la posibilidad de abortar hasta el final del embarazo sería muy reducido. A pesar de ello, la reforma continúa su tramitación y, a falta de completar los últimos pasos legislativos, no se prevé que la cláusula sea eliminada en las fases restantes del proceso, consolidando así un giro histórico en la legislación del país y alimentando un debate que ya trasciende las fronteras del Reino Unido.