En el terreno de la seguridad, Müller vinculó la inmigración descontrolada con un aumento de la criminalidad. Indicó que en Alemania se registran “un promedio de 18 ataques con cuchillo al día y entre dos y tres violaciones colectivas de mujeres y niñas diariamente”. A ello sumó las agresiones contra la policía y la formación de barrios donde “la ley parece no aplicarse”.
El impacto cultural, según el cardenal, es igualmente significativo. Recordó que en su ciudad natal, Maguncia, la población católica pasó del 70% hace medio siglo al 27% en la actualidad.
Sostuvo que este proceso no obedece únicamente a la secularización, sino a la “sustitución demográfica” por el crecimiento de la población musulmana. “Si no actuamos, Europa puede seguir el mismo camino” que el norte de África en la Edad Media, afirmó.
Müller también criticó la actitud política y eclesial frente al fenómeno. Acusó a la “alianza entre la izquierda postcomunista y el Islam” de acelerar la descristianización de Europa y reprochó a los obispos por no abordar el problema de frente. “No podemos permitir que impongan su religión en nuestra cultura. Debemos evangelizar con el mensaje del amor de Dios”, concluyó.