De acuerdo al Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, los principales actores del narcotráfico ofrecen dinero a cambio de asesinar agentes.
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La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, reveló el pasado domingo en una entrevista, que agentes federales de inmigración están siendo blanco de amenazas extremadamente peligrosas por parte de cárteles, pandillas y organizaciones terroristas.
Según Noem, estas organizaciones criminales han puesto recompensas sobre las cabezas de varios agentes federales, ofreciendo USD 10.000 por asesinarlos y USD 2.000 por secuestrarlos, además de divulgar sus identidades y fotografías en redes internas con el fin de facilitar su localización y ataque.
Aunque Noem no especificó si estas amenazas están dirigidas específicamente contra agencias como la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) o el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), sí enfatizó que los agentes afectados han sido claramente identificados por estas redes criminales, lo que representa una situación sin precedentes en términos de riesgo para los oficiales que trabajan en la frontera y en operaciones de seguridad nacional.
La secretaria describió la situación como una campaña organizada de doxing, donde se divulga información personal y fotografías de los agentes entre redes criminales con el fin de facilitar su captura o asesinato.
La noticia fue confirmada por la secretaria de Seguridad Nacional a través de una entrevista en Fox News
Esta estrategia busca amedrentar y neutralizar a los funcionarios que están teniendo éxito en interrumpir las operaciones de tráfico de drogas, personas y otras actividades ilícitas lideradas por los cárteles y sus aliados.
Noem explicó que no podía entrar en detalles sobre cuáles grupos específicos están detrás de estas amenazas debido a investigaciones en curso, pero señaló que se trata de una combinación de miembros de cárteles de la droga, pandillas y organizaciones terroristas conocidas.
Estas entidades están identificando a los agentes más efectivos en el cumplimiento de su labor y buscan eliminarlos para proteger sus intereses criminales y mantener operativas sus rutas de tráfico y redes ilícitas.
Joaquín ''Chapo'' Guzmán, ex líder del Cártel de Sinaloa
El testimonio de Noem resalta la gravedad del desafío que enfrenta el sistema de seguridad fronteriza y migratoria de Estados Unidos en un contexto donde los grupos criminales están adoptando tácticas cada vez más agresivas y violentas.
La revelación también subraya la presión creciente sobre los funcionarios federales, no solo en su trabajo diario, sino también en términos de su seguridad personal y la de sus familias.
Estas amenazas no solo generan un ambiente de temor entre los agentes, sino que también podrían tener un impacto en la moral y el reclutamiento dentro de las agencias encargadas de hacer cumplir la ley en la frontera. Además, este fenómeno plantea preguntas sobre la capacidad de las autoridades para proteger a su personal frente a enemigos que operan transnacionalmente y utilizan tácticas de guerra no convencional.
Esta clase de actos terroristas está destinado a bajar la moral de las fuerzas del orden estadounidense