El régimen chavista oficializó este lunes la entrada en vigor del Estado de Conmoción Exterior, una figura excepcional prevista en la Constitución venezolana, que otorga poderes extraordinarios al Ejecutivo, habilita la suspensión de derechos y ordena detenciones contra quienes el oficialismo considere vinculados o favorables a la ofensiva militar de Estados Unidos. La medida fue publicada en la Gaceta Oficial y marca una nueva escalada autoritaria tras la captura del dictador Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
El decreto, fechado el sábado y refrendado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, tiene rango de ley y establece una vigencia inicial de 90 días, con posibilidad de prórroga por un período idéntico. En los hechos, abre la puerta a medio año de régimen excepcional sin controles efectivos, en un país donde los poderes Legislativo y Judicial permanecen alineados con el chavismo.

Uno de los ejes centrales del texto es la orden directa de búsqueda y captura. El decreto instruye a los cuerpos policiales nacionales, estadales y municipales a detener en todo el territorio a cualquier persona que haya “promovido o apoyado” la operación estadounidense. La redacción amplia y ambigua habilita persecuciones discrecionales y criminaliza expresiones políticas, opiniones públicas y presuntos vínculos con actores externos.
La norma también dispone la militarización de sectores estratégicos: servicios públicos, industria petrolera y otras industrias básicas del Estado. El personal civil que opera en estas áreas queda temporalmente sometido al régimen militar, consolidando la presencia de las Fuerzas Armadas en la economía y en la vida cotidiana. Además, el Ejecutivo queda facultado para requisar bienes y servicios considerados necesarios para la defensa nacional.









