Chile registró una disminución significativa en el ingreso de inmigrantes ilegales durante 2026, al mismo tiempo que aumentó la cantidad de expulsiones ejecutadas por las autoridades migratorias. Según cifras oficiales difundidas por el Gobierno, los ingresos clandestinos al país se redujeron un 33% durante los primeros meses del año, mientras que las expulsiones de extranjeros aumentaron un 76% en comparación con el mismo período anterior.
El Servicio Nacional de Migraciones (Sermig) informó que la caída de los ingresos ilegales estuvo acompañada por un incremento de los controles fronterizos y de las fiscalizaciones realizadas en distintas regiones del país. Las autoridades señalaron que el objetivo de la estrategia es avanzar hacia una migración más ordenada, fortalecer la seguridad nacional y reducir los cruces por zonas no habilitadas.
Inmigrantes ilegales siendo expulsados de Chile a través de vuelo
Uno de los principales focos de atención continúa siendo la frontera norte de Chile, especialmente las zonas cercanas a Bolivia y Perú, que durante los últimos años se convirtieron en puntos de entrada ilegal para miles de personas. El Gobierno sostiene que el refuerzo de la vigilancia y una política más estricta de control migratorio permitieron reducir la presión sobre estas zonas fronterizas.
En paralelo, las expulsiones de extranjeros aumentaron de manera considerable. De acuerdo con los datos oficiales, durante 2026 se concretaron más de 1.300 expulsiones, una cifra superior a la registrada en el mismo período del año anterior. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por las expulsiones administrativas, que tuvieron un incremento importante respecto al año pasado.
Desde el Gobierno chileno destacaron estos números como una señal de que las medidas adoptadas están teniendo resultados. Las autoridades remarcaron que la política migratoria busca priorizar el ingreso regular, combatir las redes de tráfico de personas y garantizar que quienes permanezcan en el país lo hagan cumpliendo con la legislación vigente.
Policías chilenos en la frontera con Bolivia
La administración chilena también incrementó la realización de vuelos de expulsión y mecanismos de retorno voluntario para extranjeros que no cuentan con autorización de residencia. Según el Ejecutivo, estas medidas buscan descongestionar los procesos pendientes y hacer más efectivo el cumplimiento de las órdenes emitidas por las autoridades migratorias.
Con las nuevas cifras, el Gobierno chileno busca mostrar avances en su estrategia de control migratorio y sostiene que la reducción de ingresos clandestinos y el aumento de expulsiones representan un cambio respecto a la situación de años anteriores. Mientras tanto, el debate sobre cómo equilibrar seguridad, orden migratorio y protección de derechos continúa abierto en el país.