El Reino Unido protagonizó una de sus operaciones más audaces desde el inicio de la guerra en Ucrania al interceptar y tomar el control de un petrolero perteneciente a la denominada “flota fantasma” rusa, una red de embarcaciones utilizada para transportar petróleo y sortear las sanciones impuestas por Occidente. La acción fue ejecutada por comandos de la Marina Real británica en el Canal de la Mancha y contó con apoyo aéreo, naval y de agentes especializados.
El buque interceptado, identificado como Smyrtos, transportaba alrededor de 705.000 barriles de crudo ruso y navegaba bajo bandera de Camerún. Según las autoridades británicas, la embarcación formaba parte del sistema de exportaciones que permite a Moscú seguir obteniendo ingresos pese a las restricciones internacionales impuestas tras la invasión de Ucrania.

La operación se desarrolló durante aproximadamente seis horas. Comandos de los Royal Marines descendieron desde helicópteros sobre la cubierta del petrolero mientras otros medios navales aseguraban el perímetro. También participaron efectivos de la Agencia Nacional contra el Crimen y aeronaves de vigilancia de la Fuerza Aérea británica. No se registró resistencia significativa por parte de la tripulación.
El nuevo ministro de Defensa del Reino Unido, Dan Jarvis, afirmó que la acción demuestra la determinación británica de perseguir a quienes ayudan a sostener la maquinaria de guerra del Kremlin.









