Ucrania lanzó una de sus operaciones más ambiciosas contra territorio ruso al atacar durante la noche la base naval de Novorossiysk, considerada el último gran bastión de la Flota rusa del Mar Negro. La ofensiva combinó drones aéreos, drones marítimos y misiles antibuque en una operación que Volodimir Zelensky calificó como “única”.
El presidente ucraniano aseguró que las fuerzas de Kiev lograron golpear defensas antiaéreas, muelles e infraestructura portuaria de la ciudad, ubicada a más de 300 kilómetros de la línea del frente. Videos difundidos en redes sociales mostraron explosiones, disparos de los sistemas de defensa aérea y una enorme columna de humo sobre Novorossiysk.
El gobernador de Krasnodar, Veniamin Kondratyev, confirmó que varios cientos de drones ucranianos atacaron durante la noche distintas localidades de la región, entre ellas Novorossiysk, Anapa y Gelendzhik. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus defensas derribaron 502 drones ucranianos sobre territorio ruso y el Mar Negro.
Un niño murió y hubo varios heridos
La ofensiva dejó víctimas civiles. En Novorossiysk murió un niño de ocho años, mientras que otras ocho personas fueron heridas y trasladadas a hospitales, según informaron las autoridades locales.
Un niño murió y hubo varios heridos
Otra persona murió en la región de Krasnodar luego de que los restos de un dron cayeran sobre una vivienda en el pueblo de Volna. Además, dos personas resultaron heridas en Gelendzhik.
Los ataques también provocaron daños materiales. Según el alcalde de Novorossiysk, Andrei Kravchenko, cuatro empresas y más de una veintena de edificios residenciales fueron afectados. Imágenes difundidas posteriormente mostraron ventanas destruidas y vehículos incendiados.
Novorossiysk, un punto estratégico para Rusia
El ataque tiene una importancia que va mucho más allá de los daños registrados durante la noche. Novorossiysk es una pieza fundamental de la infraestructura militar y energética rusa en el Mar Negro.
La ciudad alberga una importante base naval y también el complejo petrolero de Grushovaya, uno de los principales centros de transferencia de crudo y derivados del sur de Rusia.
La infraestructura tiene además una dimensión internacional. El Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) utiliza la terminal para transportar petróleo proveniente de Kazajistán. En ese negocio participan empresas estadounidenses como Chevron y ExxonMobil, por lo que Washington ya había expresado preocupación por anteriores ataques ucranianos contra instalaciones de Novorossiysk.
Novorossiysk, un punto estratégico para Rusia
Ucrania también atacó Sebastopol
La ofensiva no se limitó a Novorossiysk. En la Crimea ocupada por Rusia, las autoridades instaladas por Moscú aseguraron que las defensas aéreas derribaron 115 drones ucranianos sobre Sebastopol.
El jefe de la ciudad, Mikhail Razvozhayev, informó daños en diez edificios de departamentos y 25 viviendas particulares.
La magnitud de la operación demuestra el creciente esfuerzo de Ucrania por llevar la guerra cada vez más lejos de la línea de contacto y golpear directamente las capacidades militares, logísticas y energéticas rusas.
Rusia respondió con nuevos ataques sobre Ucrania
Mientras Ucrania atacaba objetivos en el sur de Rusia, Moscú lanzó una nueva ofensiva aérea contra territorio ucraniano.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que Rusia utilizó 138 drones de ataque de largo alcance y misiles, provocando daños en al menos 16 localidades.
En la región de Kherson, los ataques rusos dejaron dos muertos y dos heridos, mientras que en Zaporizhzhia fue destruido un centro comercial.
El intercambio de ataques se produce mientras la guerra continúa sin una resolución diplomática y ambos países buscan aumentar su capacidad de producción de drones y misiles.
Zelensky acusa a Putin de preparar una nueva movilización
En paralelo a la escalada militar, Zelensky aseguró que los servicios de inteligencia ucranianos detectaron preparativos de Rusia para realizar una nueva movilización de varios cientos de miles de personas hacia finales de año.
El mandatario también sostuvo que Moscú está ampliando su producción de misiles balísticos y drones de propulsión a chorro, mientras Ucrania intenta incrementar su propia fabricación de armamento mediante acuerdos con países aliados.
El ataque contra Novorossiysk representa así un nuevo salto en la capacidad ucraniana para alcanzar objetivos estratégicos dentro de Rusia, mientras Moscú mantiene su presión militar sobre las ciudades e infraestructura de Ucrania.