El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, reconoció públicamente que su régimen exige a los soldados desplegados en la guerra en Ucrania suicidarse antes de caer prisioneros, una revelación que expone la dureza del control estatal sobre sus fuerzas armadas.
La confirmación se dio durante un acto oficial en Pyongyang, donde Kim homenajeó a los militares enviados a combatir junto a Rusia y calificó como “héroes” a aquellos que optaron por quitarse la vida en lugar de ser capturados por las fuerzas ucranianas.
Se trata de la primera vez que el propio régimen reconoce abiertamente una práctica que hasta ahora había sido denunciada por servicios de inteligencia y organizaciones internacionales. Informes previos ya advertían que los soldados norcoreanos recibían instrucciones explícitas para evitar la captura a cualquier costo, incluso mediante la autodestrucción.














