El régimen de Corea del Norte anunció el despliegue de nuevos sistemas de artillería de largo alcance dirigidos hacia el área metropolitana de Seúl y confirmó además la entrada en servicio de su primer destructor militar, en una nueva escalada armamentística impulsada por Kim Jong-un.
Según informó la agencia estatal KCNA, Pyongyang desplegará este año tres nuevos batallones equipados con obuses autopropulsados de largo alcance en la frontera con Corea del Sur. Las nuevas piezas de artillería tienen un alcance superior a los 60 kilómetros, suficiente para alcanzar zonas densamente pobladas cercanas a Seúl.
Un vehiculo tiramisiles de Corea del Norte
El propio Kim Jong-un supervisó la producción de los nuevos sistemas de armas durante una visita a una fábrica militar. Allí también inspeccionó nuevos tanques, lanzadores y equipos destinados a reforzar las capacidades ofensivas del régimen norcoreano.
En paralelo, Corea del Norte confirmó que pondrá oficialmente en servicio al destructor Choe Hyon, un buque de guerra de aproximadamente 5.000 toneladas que, según distintos informes, tendría capacidad para operar sistemas de misiles con potencial nuclear.
El destructor ya fue utilizado en recientes pruebas militares supervisadas por Kim Jong-un, incluyendo lanzamientos de misiles balísticos, misiles de crucero estratégicos y proyectiles antibuque.
La expansión militar del régimen se produce pocos días después de que Corea del Norte eliminara de su Constitución todas las referencias a una posible reunificación con Corea del Sur. La reforma constitucional formalizó aún más la ruptura política entre ambos países y consolidó la línea dura impulsada por Kim Jong-un.
El nuevo destructor norcoreano Choe Hyon
Durante los últimos meses, Pyongyang intensificó fuertemente sus pruebas armamentísticas. Solo en abril realizó múltiples lanzamientos de misiles balísticos de corto alcance y nuevas pruebas vinculadas a sistemas tácticos con ojivas de racimo.
Al mismo tiempo, el Organismo Internacional de Energía Atómica advirtió recientemente que el programa nuclear norcoreano experimentó una expansión “significativa”, con un aumento de actividades en instalaciones vinculadas a la producción de armamento atómico.
La combinación entre el despliegue de nueva artillería, el fortalecimiento naval y la expansión nuclear incrementó la preocupación en Corea del Sur, Japón y Estados Unidos, que siguen monitoreando la creciente capacidad militar del régimen de Kim Jong-un.
En este contexto, la decisión de Pyongyang confirma una aceleración de su estrategia militar y una postura cada vez más agresiva frente a Corea del Sur y sus aliados en la región.