La Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de la empresa estadounidense Havana Docks Corporation y habilitó demandas vinculadas a propiedades confiscadas por la dictadura cubana tras la llegada al poder de Fidel Castro en 1959.
La decisión, aprobada por ocho votos contra uno, representa un fuerte revés judicial y político para el régimen comunista y podría abrir la puerta a miles de reclamos similares por parte de empresas y ciudadanos estadounidenses afectados por las nacionalizaciones masivas impulsadas por el castrismo.
El fallo fortalece la ofensiva de EEUU contra la dictadura cubana
El caso se desarrolló en medio de la creciente presión de la administración de Donald Trump contra el régimen cubano, en un contexto marcado por la crisis económica y humanitaria que atraviesa la isla.
Washington respaldó la demanda de Havana Docks Corporation contra importantes compañías de cruceros que utilizaron instalaciones portuarias confiscadas por la dictadura cubana décadas atrás.
La Casa Blanca considera este tipo de litigios como una herramienta estratégica para desalentar inversiones extranjeras en activos robados por el régimen comunista.
El juez Clarence Thomas, autor del fallo mayoritario, sostuvo que cualquier empresa o persona que utilice propiedades confiscadas por Cuba puede ser considerada responsable frente a ciudadanos estadounidenses con reclamos reconocidos sobre esos bienes.










