En una sorpresiva declaración, el exfuncionario kirchnerista Aníbal Fernández admitió que mantendría sin cambios las principales medidas impulsadas por el presidente Javier Milei, al considerar que forman parte de un proceso necesario para ordenar la economía argentina.
Durante una entrevista, el exministro de la corrupta y condenada Cristina Kirchner fue contundente al ser consultado sobre la posibilidad de revertir el rumbo actual en caso de un eventual cambio de gobierno.
“¿Vos querés saber si yo dejo algo de lo que hizo Milei? Todo, no toco nada”, afirmó, dejando en claro su postura frente a las reformas encaradas por la actual administración libertaria.
Sus declaraciones marcan un contraste significativo con el discurso tradicional del kirchnerismo, espacio político al que pertenece y que ha cuestionado en reiteradas oportunidades el programa económico del Gobierno de Milei. Sin embargo, Fernández no solo evitó criticar las medidas, sino que además reconoció el valor del proceso en marcha.
“Y empiezo a mirar pedacito por pedacito. El esfuerzo que se hizo no se puede dilapidar, no se puede dejar de costado”, agregó, en una frase que pone en relieve el impacto de las políticas implementadas y la necesidad de sostenerlas en el tiempo.
El reconocimiento resulta particularmente relevante en un contexto en el que el Gobierno de Milei impulsó un programa de ajuste profundo con el objetivo de corregir desequilibrios estructurales acumulados durante décadas.
En ese marco, las palabras de un dirigente con trayectoria dentro del kirchnerismo reflejan, incluso desde sectores opositores, una validación del rumbo adoptado.
Aníbal Fernández y Cristina Kirchner.
Lejos de plantear una ruptura, Fernández profundizó su postura al explicar cómo abordaría la continuidad de las políticas actuales: “Lo miro y lo saco, si es que corresponde. Y lo miro y lo consolido, lo modifico, lo mejoro, lo que sea”.
De este modo, dejó entrever que cualquier revisión futura partiría de la base construida por la actual gestión, sin desarmar el esquema general, sino ajustándolo en función de su funcionamiento.
En ese sentido, las declaraciones del exministro kirchnerista funcionan como un reconocimiento implícito de que el camino adoptado responde a la necesidad de corregir problemas estructurales que se arrastraban desde hace años, con un gran déficit fiscal, pobreza e inflación.
Así, en un giro inesperado, una de las figuras históricas del kirchnerismo terminó validando el núcleo de la política económica actual, al admitir que no solo no revertiría las medidas, sino que mantendría íntegro el esquema implementado.