Nueve días después, como parte del cumplimiento de una de sus promesas de campaña, Trump emitió una orden ejecutiva instruyendo a McMahon a que tome "todas las medidas necesarias" para facilitar el cierre de este departamento.
El 21 de marzo, el mandatario anunció que dos importantes y millonarias secretarías -la de programas para estudiantes con necesidades especiales y la de préstamos estudiantiles federales- que recaían bajo la órbita de la cartera de Educación serían transferidas a otros departamentos.
Los demócratas intentaron detener esta medida uniendo fuerzas. Una coalición integrada por 19 estados liderados por Nueva York, dos distritos escolares y sindicatos de maestros judicializó el caso, consiguiendo que un juez del estado de Massachussets obligue al ministerio a reincorporar a los empleados cesados.













