El registro de Prisoners Defenders contabilizó 1.327 presos políticos al cierre de julio, la cifra más alta desde que comenzó su monitoreo. El informe también documentó nuevas detenciones vinculadas a protestas y denunció un aumento de la persecución contra opositores.
La represión política en Cuba alcanzó un nuevo máximo. Según el último informe de la organización Prisoners Defenders, la dictadura de Miguel Díaz-Canel cerró julio con1.327 presos políticos, la cifra más elevada registrada desde que la entidad comenzó a elaborar su listado.
Durante julio, el registro incorporó 36 nuevos presos políticos, de los cuales 15 fueron encarcelados en relación directa con protestas. Laorganización sostiene que el sistema represivo cubano continúa utilizando las detenciones, los procesos judiciales y las restricciones a la libertad como herramientas para contener las expresiones de descontento contra el Gobierno.
Cubanos manifestándose contra la dictadura cubana
El informe señala que la persecución no se limita a dirigentes opositores. Entre las personas encarceladas aparecen manifestantes, activistas, periodistas independientes, artistas y ciudadanos que expresaron públicamente críticas al régimen. También se registraron casos de personas detenidas por solidarizarse con presos políticos o por participar en acciones vinculadas a las protestas sociales que se multiplicaron durante los últimos meses.
La cifra de 1.327 presos políticos representa además un incremento respecto de los registros anteriores y confirma una tendencia sostenida de crecimiento de la población encarcelada por razones políticas. Prisoners Defenders considera que el número real podría ser incluso superior, debido a las dificultades para documentar todos los casos en un país donde las organizaciones independientes enfrentan restricciones.
El informe también advierte sobre las condiciones en las que se encuentran muchos de los presos. Según la organización, 459 presentan enfermedades o patologías graves, mientras que otros enfrentan problemas relacionados con la falta de atención médica, la alimentación insuficiente y las condiciones de reclusión.
Manifestantes cubanos observan la sede del partido comunista de una localidad incendiada
El crecimiento del número de presos políticos se produce además en un momento particularmente delicado para el Gobierno cubano. La isla atraviesa una profunda crisis económica y energética, con apagones prolongados, escasez de productos básicos, dificultades en el transporte y un deterioro de los servicios públicos. Estas condiciones provocaron un aumento de las protestas y de las expresiones de descontento en diferentes zonas del país.
Con 1.327 personas actualmente identificadas como presos políticos, el registro alcanzado en julio constituye uno de los indicadores más contundentes de la situación represiva de la isla y evidencia que, pese al creciente descontento social, el Gobierno cubano mantiene intactos los mecanismos de persecución contra quienes desafían públicamente al régimen.