Un docente de nivel primario en el Reino Unido fue suspendido, despedido e incluso investigado por la policía luego de afirmarle a un grupo de estudiantes musulmanes que el país mantiene una tradición histórica cristiana y que el Rey continúa siendo la cabeza de la Iglesia de Inglaterra.
El episodio se originó durante una situación cotidiana dentro de la institución educativa. Según el relato del propio docente, varios alumnos utilizaban los lavabos del establecimiento para lavarse los pies antes de la oración, una práctica habitual dentro del islam.
Ante esta situación, el profesor intervino para explicar que ese uso no estaba permitido y que la escuela era laica. En ese contexto, señaló también que, si las familias buscaban un entorno con orientación religiosa específica, existía “una escuela islámica a solo un kilómetro de distancia”. Como parte de su explicación mencionó un hecho histórico ampliamente conocido: el Reino Unido sigue siendo un país cristiano.














