En el marco de una profunda crisis institucional y de legitimidad que sacude a Sudamérica tras la cuestionada victoria del dictador Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta electoral en Brasil, el liderazgo conservador internacional ha alzado su voz para denunciar la falta de transparencia del proceso. El foco del repudio internacional fue encabezado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó abiertamente la contienda de fraude y puso en duda la validez democrática del proceso.
Al abordar el avión presidencial Air Force One rumbo a un mitin de campaña en Misisipi tras salir de Washington, el mandatario republicano fue categórico ante los periodistas y sentenció: “Me pareció terrible”. Profundizando su denuncia sobre la manipulación electoral que favoreció al régimen petista, Donald Trump afirmó: “Yo no tomé partido, pero, francamente, pareció otra elección manipulada... se veía tan corrupta, tan terrible”. El líder norteamericano enfatizó que los comicios “tienen que ser indiscutibles” y remarcó que el desarrollo institucional en Brasil “tiene muy mala pinta”.













