Hombres armados irrumpieron en una ceremonia fúnebre y dispararon contra los asistentes. El rey Abdalá II prometió castigar con severidad a los responsables.
La violencia ejercida contra quienes participaban en un funeral evidencia la crueldad del ataque, dirigido contra una reunión de civiles que se encontraban en un espacio religioso cristiano.
Testigos describieron escenas de desesperación
Los sobrevivientes relataron momentos de pánico mientras los disparos resonaban dentro de la iglesia y los asistentes intentaban protegerse debajo de los bancos o alejarse de las ventanas. Un testigo que presenció el atentado, declaró que la agresión duró aproximadamente 15 minutos, durante los cuales numerosas personas intentaron escapar mientras continuaban los disparos.
''Algunos se refugiaban, otros sostenían a los muertos, algunos abrazaban a sus hijos y otros intentaban huir'', relató.
Según estos testimonios, los atacantes abandonaron el templo y escaparon en una camioneta mientras seguían disparando.
Otro testigo comparó el comienzo del ataque con el estallido de una guerra y explicó que inicialmente confundió los sonidos con un cortocircuito eléctrico.
Una mujer que se encontraba dentro del edificio recordó que escuchó explosiones segundos después de una oración, seguidas por disparos, cristales rotos y gritos desesperados. La sobreviviente aseguró que la situación se prolongó durante aproximadamente diez minutos y que, al conseguir salir, encontró cuerpos esparcidos por los patios del recinto.
Un brutal ataque armado contra una iglesia durante una ceremonia fúnebre en el centro de Jordaniadejó al menos siete muertos y 34 heridos el viernes, después de que un grupo de extremistas islámicos irrumpiera en el templo y abriera fuego indiscriminadamente contra los asistentes. La masacre provocó una fuerte condena de las autoridades y conmocionó a una comunidad que se encontraba reunida para despedir a uno de sus miembros.
El atentado ocurrió en la localidad de Hmoud, en la gobernación de Karak, donde varios hombres armados llegaron en un vehículo, ingresaron a la iglesia y comenzaron a disparar contra las personas presentes antes de escapar.
Hasta el momento, ninguna organización se atribuyó la responsabilidad del ataque, mientras las fuerzas de seguridad trabajan para identificar y capturar a los responsables de una agresión que convirtió una ceremonia de duelo en una escena de terror.
El ministro del Interior jordano, Mazen al-Faraya, calificó a los atacantes como un ''grupo de extremistas'' y aseguró que las autoridades desplegaron esfuerzos para detenerlos. Por su parte, el rey Abdalá II prometió que Jordania enfrentará este acto terrorista con las sanciones más severas previstas por la legislación nacional.
El ministro del Interior de Jordania aseguró que las autoridades jordanas investigarán el atentado mientras intentan capturar a los extremistas que perpetraron el ataque
Los atacantes dispararon contra personas indefensas
Las imágenes de cámaras de seguridad verificadas muestran aparentemente a tres hombres armados acercándose a la iglesia desde una ruta. Dos de ellos avanzaron hacia lo que parece ser una entrada vehicular del recinto, retrocedieron brevemente y regresaron acompañados por un tercer individuo. Los tres parecían portar pistolas.
Otras grabaciones, presuntamente realizadas después del atentado, muestran escenas de desesperación, con víctimas tendidas en el suelo y personas intentando auxiliar a los heridos.
El rey de Jordania visitó a los heridos en el hospital de la región y aseguró que los responsables del atentado serán castigados con las penas más severas que la ley contempla
El gobierno promete perseguir a los responsables
Durante una conferencia de prensa, Al-Faraya describió la masacre como un episodio ''doloroso y horroroso'', sin precedentes en la historia del Reino Hachemita de Jordania. Las autoridades inicialmente informaron siete fallecidos, posteriormente redujeron la cifra a seis y finalmente confirmaron nuevamente siete víctimas mortales.
Mientras avanzaba la investigación, las fuerzas de seguridad reforzaron su presencia alrededor del hospital de Karak donde recibían atención los heridos. El establecimiento permaneció rodeado de agentes, con calles cerradas y familiares obligados a continuar a pie para acercarse a las instalaciones.
Condena internacional por la masacre
Karak alberga una importante comunidad cristiana dentro de Jordania, un país de mayoría musulmana donde los ataques de esta naturaleza son poco frecuentes, aunque existen antecedentes de violencia mortal.
El presidente de Líbano, Joseph Aoun, condenó enérgicamente el atentado y sostuvo que la agresión vulneró tanto el carácter sagrado de una ceremonia fúnebre como los principios religiosos y humanitarios fundamentales.
El ataque representa una grave agresión contra la convivencia religiosa y pone de manifiesto la amenaza que supone el extremismo islámico violento para las comunidades civiles.
Mientras las familias lloran a sus seres queridos, las autoridades jordanas enfrentan el desafío de capturar a los responsables y garantizar que una atrocidad semejante no quede impune.
El presidente del Líbano condenó el atentado y destacó la perversidad del ataque en una ceremonia religiosa