El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, notificó oficialmente al Congreso su decisión de retirar a Siria de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, una designación que el país mantenía desde 1979. La medida inicia un período de revisión legislativa de 45 días, tras el cual, si no existen objeciones legales, la exclusión podrá hacerse efectiva y modificar de manera significativa la relación entre Washington y el nuevo gobierno sirio.
La decisión representa uno de los cambios más importantes en la política exterior estadounidense hacia Siria desde la caída del régimen de Bashar al Assad. Según funcionarios de la administración, la medida responde al nuevo escenario político surgido tras la conformación del gobierno encabezado por el presidente Ahmed al-Sharaa y forma parte de una estrategia orientada a facilitar la recuperación económica y la reintegración internacional del país.












