El embajador ante la ONU, Mike Waltz, habló tras la exitosa operación militar que logró la captura del exdictador.
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Estados Unidos defendió este lunes ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas su accionar en Venezuela luego de la operación militar especial que culminó con la captura del dictador narcoterrorista Nicolás Maduro.
En una sesión marcada por fuertes cruces diplomáticos, Washington negó estar en guerra con el país sudamericano y rechazó que la detención del mandatario venezolano y la decisión de gobernar de manera transitoria hasta una transición política hacia la democracia constituyan una ocupación.
El encargado de fijar la posición estadounidense fue el embajador ante la ONU, Mike Waltz, quien buscó desmarcar la operación de cualquier concepto de intervención bélica.
“No hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo. No estamos ocupando ningún país”, afirmó durante su intervención ante el Consejo de Seguridad, en respuesta a las críticas formuladas por representantes de países como Colombia, China y Rusia, que impulsaron la convocatoria de la sesión.
El embajador de EEUU ante la ONU, Mike Waltz
En ese marco, Waltz defendió de manera enfática la detención de Maduro, al sostener que las fuerzas estadounidenses arrestaron a “un narcotraficante” que ahora será sometido a la Justicia.
Según explicó, el exdictador venezolano deberá responder ante los tribunales por “los delitos cometidos contra el pueblo estadounidense durante los últimos quince años”. En la misma línea, el embajador remarcó que el líder chavista carecía de legitimidad política y jurídica: “Maduro no es solo un narcotraficante acusado. Era un presidente ilegítimo. No era un jefe de Estado”.
Durante su discurso, el representante de Estados Unidos profundizó las acusaciones contra el presidente de facto y su entorno. Sostuvo que Maduro y “sus compinches” habían "manipulado el sistema electoral venezolano para mantener su control ilegítimo del poder".
En ese contexto, lanzó una pregunta directa al resto de los miembros del Consejo: “Si la ONU y los estados reunidos en este consejo confieren legitimidad a un narcoterrorista ilegítimo y el mismo trato que a un presidente o jefe de Estado democráticamente, ¿qué tipo de organización es esta?”.
Waltz insistió en caracterizar el operativo como una acción estrictamente legal y circunscripta a la seguridad nacional de Estados Unidos. Según explicó, se trató de una “acción policial” realizada “de conformidad con la responsabilidad del presidente de EE.UU.”, en el marco de su deber de “proteger a los estadounidenses dentro y fuera del país contra un fugitivo directamente responsable del narcoterrorismo que ha causado la muerte de miles de estadounidenses”.
Nicolás Maduro, dictador de Venezuela.
El embajador también aseguró que la detención de Maduro no fue el primer camino elegido por la Casa Blanca. De acuerdo con su exposición, el presidente Donald Trump había intentado previamente una salida negociada. “Le ofreció multiples salidas”, afirmó Waltz, al referirse a instancias diplomáticas que fueron rechazadas por el exdictador venezolano.
Finalmente, el representante estadounidense señaló que su país busca “un futuro mejor para el pueblo venezolano” y vinculó ese objetivo con la necesidad de estabilidad continental. “Creemos que un futuro mejor para el pueblo de Venezuela, la región y el mundo es estabilizar la región y hacer que el vecindario en el que vivimos sea un lugar mucho mejor y más seguro”, sostuvo.
En el cierre de su intervención, Waltz ratificó que Washington mantendrá una línea dura frente al narcoterrorismo y reiteró su mensaje político hacia Venezuela: “Estados Unidos no vacilará en sus acciones para proteger a los estadounidenses del azote del narcoterrorismo y busca la paz, la libertad y la justicia para el gran pueblo de Venezuela”.