El Gobierno del Reino Unido avanzó con nuevas restricciones contra actividades económicas vinculadas con los asentamientos israelíes en Judea y Samaria, profundizando el deterioro de las relaciones diplomáticas con Israel y provocando una fuerte respuesta de importantes funcionarios del Gobierno de Benjamín Netanyahu.
Según la información difundida, Londres prevé prohibir el comercio de bienes y determinados servicios procedentes de los asentamientos israelíes, además de aplicar restricciones sobre actividades relacionadas con su financiación y publicidad. La medida forma parte de un replanteamiento más amplio de la política británica hacia Israel.













