El régimen comunista chino amplió significativamente sus facultades para movilizar recursos civiles y controlar al sector privado mediante una reforma de su Ley de Movilización de Defensa Nacional, una medida que ha despertado preocupación por sus potenciales implicaciones militares y económicas.
La revisión, aprobada el 28 de agosto y prevista para entrar en vigor el 1 de octubre, constituye la primera modificación importante del marco de movilización de defensa de China desde 2010. Entre sus principales cambios se encuentra una ampliación de las facultades del Estado para apropiarse de bienes, instalaciones, capacidades industriales, medios de transporte, datos y personal técnico pertenecientes al sector civil.
El cambio más significativo consiste en ampliar el concepto de ''requisición de recursos civiles'' para incluir también la ''expropiación''. Según analistas taiwaneses citados en el informe, la diferencia es sustancial: mientras una requisición implica una utilización temporal de bienes con compensación, la expropiación permite convertir propiedades privadas en activos estatales destinados a fines públicos.












