De acuerdo a Reuters, las fuerzas armadas estadounidenses habrían llevado a cabo la confiscación de un segundo buque petrolero venezolano.
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Estados Unidos llevó a cabo la interdicción y confiscación de un buque petrolero sancionado en aguas internacionales frente a la costa de Venezuela, en una operación encabezada por la Guardia Costera estadounidense, según confirmaron tres funcionarios del gobierno a la agencia Reuters.
La acción se produce pocos días después de que el presidente Donald Trumpanunciara un bloqueo total a todos los petroleros sancionados que transporten petróleo hacia o desde Venezuela, como parte de una estrategia para reforzar el cumplimiento de las sanciones internacionales.
Esta operación marca la segunda incautación de un petrolero en semanas recientes y se enmarca en un esfuerzo más amplio de Estados Unidos por impedir que el régimen del dictador Nicolás Maduro continúe financiándose mediante exportaciones de crudo realizadas al margen de las sanciones impuestas desde 2019.
Las autoridades estadounidenses señalaron que la Guardia Costera lideró la operación, aunque no se revelaron detalles específicos sobre la ubicación exacta por tratarse de una acción en curso.
La operación fue llevada a cabo por la Guardia Costera
Desde la primera incautación realizada la semana pasada, las medidas estadounidenses han tenido un impacto inmediato en el comercio petrolero venezolano. Analistas del sector describen la situación como un embargo efectivo, ya que numerosos buques cargados con millones de barriles de petróleo han optado por permanecer en aguas venezolanas ante el riesgo de ser interceptados.
Como resultado, las exportaciones de crudo de Venezuela han caído de forma significativa, debilitando una de las principales fuentes de ingresos del régimen de Maduro.
Funcionarios estadounidenses han defendido estas acciones como necesarias para hacer cumplir las sanciones y frenar el uso de flotas irregulares que operan fuera de la legalidad internacional.
Las sanciones estadounidenses tuvieron fuertes repercusiones sobre el sector petrolero venezolano
Desde 2019, comerciantes y refinadores han recurrido a una denominada ''flota en la sombra'', compuesta por petroleros que apagan sus sistemas de rastreo o que ya se encuentran sancionados por transportar petróleo de países como Irán o Rusia. Según datos de TankerTrackers.com, más de 70 de estos buques se encuentran actualmente en aguas venezolanas, y al menos 38 están sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Pese al impacto sobre Venezuela, el suministro global de petróleo se mantiene estable por el momento. Millones de barriles permanecen almacenados en buques frente a la costa de China, el principal comprador de crudo venezolano, que representa cerca del 4% de sus importaciones totales.
Washington ha subrayado que no todos los envíos de petróleo venezolano están afectados. Algunas compañías, como la estadounidense Chevron, continúan transportando crudo de forma legal mediante barcos autorizados, lo que demuestra que las medidas se enfocan específicamente en operaciones sancionadas y no en el comercio energético legítimo.
La flotilla fantasma comandada por China, Rusia e Irán son las encargadas de mover el petróleo venezolano en el mundo
La intensificación de las acciones marítimas coincide con el gran despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe y áreas cercanas a Venezuela. La Casa Blanca sostiene que estas medidas buscan garantizar la seguridad regional, hacer cumplir la ley internacional y aumentar la presión sobre un régimen acusado de corrupción, violaciones de derechos humanos y de utilizar los ingresos petroleros para mantenerse en el poder.
El presidente Trump ha reiterado que su política pretende restaurar la democracia en Venezuela y evitar que la tiranía de Maduro continúe explotando los vastos recursos petroleros del país en beneficio de una élite gobernante, reforzando así la posición de Estados Unidos como actor clave en la defensa del orden internacional y el cumplimiento de las sanciones.