La policía advirtió que el riesgo de disturbios y movimientos descontrolados de multitudes es demasiado alto.
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La tradicional celebración musical de fin de año en los Campos Elíseos, París, no se realizará el 31 de diciembre de 2025 tras ser cancelada por "motivos de seguridad", en medio de una crisis ligada a la gran presencia de inmigrantes ilegales en la región y a la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad en eventos masivos.
La Policía de París pidió a la alcaldesa Anne Hidalgo la cancelación del concierto previsto para Nochevieja de 2026, según reveló France Info. El organismo advirtió que el riesgo de estampidas, disturbios y movimientos descontrolados de multitudes es demasiado alto.
La tradicional celebración de fin de año en París.
En otras palabras, el dispositivo de seguridad tradicional, que antes podía manejar un millón de asistentes, hoy resulta insuficiente en una ciudad donde los episodios de violencia, robos y enfrentamientos se han vuelto más frecuentes, especialmente en zonas turísticas. En años anteriores, se desplegaban 6.000 policías y gendarmes, además de estrictos controles de acceso, para garantizar la seguridad en el concierto.
Frente a esta realidad, las autoridades decidieron que resguardar el orden en un evento de semejante magnitud ya no es viable. La administración parisina, que durante años minimizó la preocupación ciudadana sobre el deterioro de la seguridad, finalmente se vio obligada a reconocer que la situación ha superado los límites del dispositivo tradicional.
inmigrantes ilegales en Francia.
Aun así, el espectáculo de fuegos artificiales de medianoche sí se celebrará, al igual que el concierto televisado por France 2, grabado con anticipación en la Place de la Concorde.
La cancelación representa un nuevo síntoma de una problemática que Francia, y la mayoría de países europeos, arrastra desde hace décadas y que sucesivos gobiernos evitaron afrontar con firmeza: la gestión ineficaz de la inmigración ilegal y su impacto en la seguridad.
Mientras tanto, uno de los símbolos de la cultura festiva parisina queda suspendido, reflejando un país que ya no puede garantizar la tranquilidad en sus propias celebraciones tradicionales.