Pese a esos retrasos, el logro alcanzado esta semana representa un respaldo explícito a la estrategia energética francesa, basada en la continuidad y modernización de su parque nuclear.
Durante las próximas semanas, según EDF, la potencia del reactor variará como parte del programa de puesta en marcha, con pruebas a distintos niveles y operaciones en una subestación eléctrica interna, antes de su explotación comercial plena.
Más allá del aspecto técnico, la entrada en plena potencia de Flamanville 3 tiene una fuerte carga política y cultural. Francia ha mantenido su apuesta por la energía nuclear en un contexto europeo marcado por el auge de discursos antinucleares, frecuentemente asociados a corrientes ideológicas de izquierda ambientalista frente a consideraciones industriales y científicas.
















