El dictador socialista Luiz Inácio Lula da Silva consiguió la reelección frente a Flávio Bolsonaro en un balotaje atravesado por atravesado por el fraude e irregularidades propias de una dictadura africana, con interrupciones en el escrutinio, reaperturas de urnas, problemas con el transporte público en la región Nordeste y severas tormentas que azarosamente lo favorecieron al dificultar la votación en distintos puntos del Sur de Brasil.
Con prácticamente la totalidad de las urnas escrutadas, Lula obtuvo alrededor del 51,76% de los votos frente al 48,24% de Flávio Bolsonaro, según los resultados informados por el TSE, horas después de la reapertura de los comicios. El candidato del Partido Liberal había ganado la primera vuelta con 47,03%, frente al 45,16% conseguido entonces por el líder del régimen.















