La administración del presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos asumirá el control indefinido de las ventas y los ingresos del petróleo venezolano, una medida que funcionarios de alto nivel consideran esencial para estabilizar la economía del país sudamericano y reconstruir su devastado sector energético.
El secretario de Energía, Chris Wright, explicó que el control de las exportaciones de crudo venezolano permitirá ejercer la presión necesaria para impulsar reformas estructurales profundas tras la captura del exdictador Nicolás Maduro en la operación militar estadounidense realizada el fin de semana en Caracas.
Según Wright, el petróleo es la principal palanca de poder en Venezuela y, por lo tanto, el instrumento más eficaz para guiar su transición política y económica.
''Necesitamos tener ese control y ese apalancamiento sobre las ventas de petróleo para impulsar los cambios que deben ocurrir en Venezuela'', afirmó Wright durante su intervención en la conferencia Energy, CleanTech & Utilities de Goldman Sachs en Florida.
El secretario de Energía destacó la necesidad de llevar a cabo reformas para la reconstrucción del país
Detalló que los ingresos generados por la venta del crudo serán depositados en cuentas controladas por el gobierno estadounidense, con el objetivo de estabilizar la economía venezolana y, en una etapa posterior, compensar a empresas estadounidenses como Exxon Mobil y ConocoPhillips por las pérdidas sufridas tras la nacionalización de activos durante el gobierno de Hugo Chávez.
El vicepresidente JD Vance fue aún más explícito al señalar que controlar el petróleo equivale a controlar el rumbo del país. ''Controlamos los recursos energéticos y decimos al régimen: pueden vender petróleo solo si sirven al interés nacional de Estados Unidos'', declaró en una entrevista televisiva.
Vance subrayó que esta estrategia permite ejercer una presión ''extraordinaria'' sin poner en riesgo la vida de ciudadanos estadounidenses ni desplegar tropas de forma prolongada.
JD Vance aclaró la necesidad de efectuar presión sobre Venezuela sin poner en riesgo vidas estadounidenses
Como parte de esta estrategia, Estados Unidos comenzará comercializando millones de barriles de petróleo venezolano que permanecían almacenados debido a sanciones y bloqueos previos.
Posteriormente, Washington asumirá la venta de la producción futura de manera indefinida. El Departamento de Energía confirmó que ya se ha involucrado a los principales comercializadores de materias primas y a bancos internacionales para ejecutar estas operaciones con respaldo financiero sólido.
La Casa Blanca anunció además un acuerdo inicial para exportar hasta 2.000 millones de dólares en crudo venezolano hacia Estados Unidos, lo que fue interpretado como una señal de cooperación por parte del régimen interino de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez.
El propio presidente Trump confirmó que Venezuela utilizará los ingresos obtenidos para adquirir bienes fabricados en Estados Unidos, una medida que beneficiará directamente a ambos países.
Luego de la captura del dictador Maduro, Delcy Rodríguez quedó a cargo de manera interina del gobierno venezolano
''El petróleo será vendido a precios de mercado y utilizado de manera responsable para reconstruir Venezuela'', escribió Trump en Truth Social, destacando que esta decisión representa una oportunidad histórica para transformar un país con enormes recursos naturales en una nación próspera y estable.
En paralelo, Trump tiene previsto reunirse en la Casa Blanca con los máximos ejecutivos de Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips para discutir posibles inversiones en la recuperación del sector petrolero venezolano.
Aunque las compañías han señalado que la reconstrucción requerirá miles de millones de dólares y varios años de trabajo, la administración confía en que la participación estadounidense aportará tecnología, capital y transparencia a un sector que sufrió décadas de mala gestión y abandono.
Actualmente, Venezuela produce alrededor de 1,1 millones de barriles diarios, muy por debajo de los 3,5 millones que llegó a producir en la década de 1970. Wright sostuvo que con una inyección relativamente rápida de equipos y tecnología, la producción podría aumentar en el corto plazo, mientras que una recuperación total tomará más tiempo.
Trump se reunirá con las principales compañías petroleras para definir las inversiones del sector en el país sudamericano