El dictador socialista de Brasil, Lula da Silva, implementó un nuevo tributo denominado "Impuesto al Pecado", el cual afectará a los cigarrillos, bebidas alcohólicas, vehículos, aviones y hasta embarcaciones.
El régimen brasileño publicó el miércoles 4 de noviembre la Medida Provisional 1.399/2026, que establece las tasas y las reglas de recaudación del impuesto para 2027.
Este tributo fue creado tras la última reforma tributaria de Lula, y extiende la carga impositiva a diferentes sectores de la economía.
Bajo el argumento de gravar productos y actividades considerados "perjudiciales para la salud pública" o el medio ambiente, el Gobierno estableció porcentajes que alcanzarán tanto bienes de consumo como vehículos y medios de transporte.














