La narcopresidente de México, Claudia Sheinbaum, estableció para 2026 una meta de 40 homicidios dolosos diarios, un objetivo que generó fuertes cuestionamientos por la forma en que plantea medir los "avances" en materia de seguridad.
Aunque representaría una reducción respecto del promedio registrado al cierre de 2025, en caso de finalmente lograrlo, la cifra sigue implicando decenas de asesinatos cada día.
Sheinbaum recordó que diciembre del año pasado terminó con un promedio de 53,4 homicidios diarios y explicó que, a partir de ese registro, su Gobierno decidió establecer un nuevo objetivo para este año.
“Cuando entramos, les dije: ¿por qué no nos ponemos la meta de 40 homicidios diarios para 2026?”, expresó la presidenta de México.
El planteamiento genera una discusión de fondo sobre los objetivos que deben establecerse frente a la violencia criminal. Una reducción de 53,4 a 40 homicidios diarios implica que el Gobierno mexicano considera como objetivo una situación en la que continuarían produciéndose alrededor de 40 asesinatos por día.
Una meta que representa miles de muertes
La cifra adquiere otra dimensión cuando se la proyecta en el tiempo. Mantener un promedio de 40 homicidios diarios durante un mes de 30 días significaría aproximadamente 1.200 víctimas, y más de 14.000 por año.
Claudia Sheinbaum.
Por eso, el problema no está únicamente en comparar la nueva meta con los registros anteriores, sino en la decisión de establecer como objetivo una cantidad concreta de homicidios que continúa siendo extremadamente elevada.
La propia Sheinbaum reconoció que fijar una cantidad de homicidios como meta puede resultar subjetivo. Sin embargo, defendió la utilización de una cifra como herramienta para orientar las acciones de su administración.
El planteamiento generó críticas entre usuarios de redes sociales y ciudadanos mexicanos, principalmente por la manera en que fue presentada la meta. El cuestionamiento central apunta a que una reducción estadística no debería transformar una cantidad determinada de asesinatos en un objetivo considerado "suficiente".
Una reducción puede ser un avance respecto de una situación previa, pero el objetivo final de cualquier política de seguridad debería ser llevar los homicidios a cero, y no establecer un número de muertes como parámetro aceptable.