Las autoridades suecas están investigando posibles daños en un cable submarino en el mar Báltico, un incidente que se suma a una serie de casos similares en la región, generando preocupaciones sobre posibles actos de sabotaje vinculados a Rusia.
La reciente rotura del cable C-Lion 1, que conecta Finlandia con Alemania, se detectó cerca de la isla sueca de Gotland. Según el operador finlandés Cinia, aunque el cable sufrió una "perturbación", no se ha interrumpido el tráfico de datos y se sigue investigando el origen del daño.
Este incidente sigue a otro ocurrido en noviembre de 2024, cuando el mismo cable fue cortado, y en ese momento se sospechó que un buque chino, el Yi Peng 3, pudo haber sido responsable de arrastrar un ancla por el fondo marino, causando el daño.

Además, en noviembre de 2024, se reportaron daños en otro cable submarino que conecta Lituania y Suecia, y poco después, Finlandia informó que otro cable, el Estlink 2, que conecta Finlandia y Alemania, también había sido dañado.
Estos eventos ocurrieron en un contexto de creciente actividad militar rusa cerca de cables submarinos clave, lo que generó preocupaciones por posibles actos de sabotaje.















