El régimen iraní reconoció que resulta "muy difícil" comunicarse con el líder supremo, mientras crecen las dudas sobre su estado de salud tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, reconoció que el régimen enfrenta serias dificultades para mantener contacto con el líder supremo Mojtaba Khamenei, quien permanece alejado de la vida pública desde los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel que desencadenaron una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente.
Las declaraciones del mandatario alimentan las especulaciones sobre el estado de salud del máximo líder iraní, cuya ausencia en actos oficiales y apariciones públicas ha generado incertidumbre tanto dentro como fuera del país.
El régimen admite problemas para comunicarse con su máxima autoridad
Durante un discurso transmitido por la televisión estatal, Pezeshkian reconoció que la situación dificulta el contacto con Khamenei.
"Es muy difícil comunicarse con él en este momento, pero, en cualquier caso, su presencia es una fuente de fuerza muy grande para nosotros que nos permite seguir adelante", afirmó.
El presidente sostuvo que logró reunirse con el líder supremo en algunas oportunidades y defendió su capacidad para conducir el país, asegurando que sus decisiones responden a una "lógica muy sólida".
Sin embargo, el propio reconocimiento de las dificultades para acceder al máximo dirigente del régimen volvió a poner bajo la lupa la estabilidad de la conducción política iraní en medio de una de las mayores crisis de seguridad de los últimos años.
Crecen las dudas sobre la salud de Mojtaba Khamenei
Mojtaba Khamenei asumió el liderazgo supremo tras la muerte de su padre, Alí Khamenei, ocurrida durante la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos del régimen iraní.
Desde entonces, el nuevo líder prácticamente no ha realizado apariciones públicas y sus intervenciones se limitaron a comunicados escritos difundidos por los medios oficiales.
Crecen las dudas sobre la salud de Mojtaba Khamenei
Incluso estuvo ausente en distintos actos institucionales organizados tras la muerte de su padre, una situación que incrementó las versiones sobre las heridas sufridas durante los ataques y sobre su verdadera capacidad para ejercer plenamente el control del régimen.
Como líder supremo, Khamenei concentra el poder sobre las Fuerzas Armadas, la Guardia Revolucionaria, la política exterior y los principales organismos de seguridad, por lo que cualquier incertidumbre sobre su estado repercute directamente en la estabilidad política de Irán.
Irán mantiene contactos indirectos con Estados Unidos
Mientras intenta mostrar continuidad institucional, el régimen iraní también mantiene abiertos canales indirectos de comunicación con Washington para reducir la tensión generada tras el conflicto.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, confirmó que Teherán recibió mensajes de Estados Unidos manifestando disposición para retomar compromisos asumidos anteriormente.
"Hemos recibido mensajes de Estados Unidos que indican que está plenamente dispuesto a volver a cumplir sus compromisos", señaló.
No obstante, el funcionario aclaró que el régimen todavía analiza esas comunicaciones y busca garantías que eviten una nueva ruptura del proceso diplomático.
"Debemos mirar también hacia el futuro para no volver a entrar en un círculo vicioso en el que, dos o tres semanas después, nos encontremos otra vez ante nuevos enfrentamientos militares", advirtió.
El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico
Las conversaciones entre ambas partes se desarrollan mientras Irán negocia con Omán mecanismos temporales para garantizar la navegación en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas.
La evolución de esas negociaciones será determinante para la estabilidad energética global y para evitar una nueva escalada militar en una región que continúa siendo uno de los principales focos de tensión internacional.