El canciller de la República Islámica de Irán, Abbas Araghchi, se vio obligado el sábado a confirmar la versión que había dado el enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, sobre lo que ocurrió en las negociaciones nucleares previas al estallido del conflicto armado.
En una entrevista con el medio MS NOW, Araghchi admitió que efectivamente mencionó ante la delegación estadounidense que Irán posee material enriquecido suficiente para fabricar diez bombas nucleares, aclarando que el número exacto que él citó fue diez, y no once como señaló Witkoff, pero sostuvo que con esa mención no quiso constituir una amenaza que desembocara en una guerra, sino una demostración de la magnitud de la concesión que Teherán estaba dispuesta a ofrecer.
"Nunca dije que íbamos a fabricar las bombas", se defendió Araghchi. "Dije que tenemos 440 kilos de material enriquecido al 60%, y eso no es ningún secreto; está en los informes del OIEA. Dije que ese material, si se enriquece más, puede ser suficiente para diez bombas, según sus propios expertos. Y que estamos dispuestos a entregarlo, a diluirlo, a rebajarlo a niveles inferiores".
El argumento del canciller no se sostiene fácilmente, ya que el proceso para pasar de 60% enriquecido a 95% (necesario para producir una bomba atómica) es extremadamente corto si ya tenes la capacidad instalada y la tecnología para llegar al 60%, por lo que su mención en una negociación fue interpretado como un aviso de que Irán estaba "en las puertas" de terminar la producción de una decena de armas nucleares.










