La crisis en el Estrecho de Ormuz se intensificó este lunes tras un ataque contra los Emiratos Árabes Unidos que ha elevado el riesgo de una escalada regional. Las autoridades emiratíes denunciaron que un petrolero vinculado a su empresa estatal fue alcanzado en la zona, mientras que sistemas de defensa aérea interceptaron múltiples amenazas, incluidos misiles balísticos, misiles de crucero y drones. Uno de los impactos provocó un incendio en el puerto petrolero de Fujairah, infraestructura clave para la exportación de crudo fuera del estrecho.
El ataque, que dejó al menos tres heridos según fuentes locales, ha sido calificado por Abu Dabi como una ''peligrosa escalada''. Los Emiratos señalaron que los proyectiles procedían desde la dirección de Irán, lo que ha reavivado las tensiones con Teherán en un momento especialmente delicado. La reanudación de este tipo de acciones rompe con la relativa calma que había seguido al alto el fuego alcanzado a principios de abril entre Irán y Estados Unidos.
El incidente en Fujairah es particularmente sensible debido a la importancia estratégica del enclave. Situado fuera del estrecho, el puerto permite a los Emiratos mantener exportaciones energéticas incluso cuando el tránsito por Ormuz se encuentra restringido. Un ataque en este punto no solo afecta a la economía emiratí, sino que envía una señal de vulnerabilidad a los mercados internacionales. De hecho, tras conocerse la noticia, el precio del crudo Brent superó los 115 dólares por barril, reflejando el temor a interrupciones prolongadas en el suministro global.












