Israel podría encaminarse a una nueva elección general ante la creciente dificultad de los bloques políticos para reunir los apoyos necesarios para formar Gobierno. A la falta de acuerdos entre las distintas fuerzas se sumó un escándalo por el presunto financiamiento de Qatar a partidos árabes, una controversia que amenaza con profundizar la crisis política y complicar las negociaciones parlamentarias.
El caso, conocido como «Ra’amgate», involucra sospechas sobre el supuesto uso de dinero catarí para comprar votos y financiar a formaciones políticas árabes, entre ellas Ra’am y la Lista Conjunta. Las acusaciones todavía deben ser distinguidas de los hechos que puedan acreditarse, pero ya provocaron fuertes tensiones en el tablero político israelí.
En este contexto, el analista político Amit Segal, del Canal 12 de Israel, señaló que la repetición electoral se convirtió en el desenlace más probable. La perspectiva de volver a las urnas surge de la dificultad para construir una mayoría parlamentaria estable y de las diferencias entre dirigentes que, hasta ahora, podían compartir algunos objetivos políticos.












