La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, destacó su encuentro con Donald Trump y ratificó el compromiso de su Gobierno con el Escudo de las Américas, la coalición regional impulsada por Estados Unidos para combatir al crimen organizado transnacional y al narcotráfico.
La mandataria publicó este sábado una fotografía junto al presidente estadounidense, tomada durante las actividades de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, donde ambos dirigentes del mundo libre participaron de un encuentro de los países que integran la iniciativa. “El Escudo de las Américas ya está en acción”, aseguró Fujimori, quien agradeció a Trump por la recepción ofrecida a los jefes de Estado que participaron del encuentro.
El post de Keiko en su cuenta oficial de X.
La presidente peruana sostuvo además que la reunión permitió fortalecer las alianzas en materia de seguridad, promover inversiones y presentar las oportunidades económicas que ofrece Perú. “Nuestra seguridad es un objetivo común que no tiene fronteras”, remarcó Fujimori al destacar la necesidad de profundizar la coordinación entre los gobiernos de la región frente al avance de las organizaciones criminales.
La participación peruana en el Escudo de las Américas había sido formalmente anunciada en septiembre, luego de una reunión entre Fujimori y el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. La coalición, liderada por Washington, busca mejorar el intercambio de información y coordinar acciones contra las estructuras del crimen organizado que operan en distintos países del continente.
Durante la reunión posterior en Nueva York, Fujimori aseguró que Perú ingresaba al bloque “con entusiasmo, pero sobre todo determinación” y remarcó que el carácter transnacional de las organizaciones criminales obliga a los países americanos a actuar de manera coordinada.
Javier Milei junto a Keiko Fujimori.
La nueva estrategia coincide con uno de los principales ejes planteados por Fujimori ante Naciones Unidas. En su discurso, la mandataria sostuvo que América Latina enfrenta una verdadera guerra contra organizaciones criminales transnacionales, vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal, la trata de personas, la extorsión y los asesinatos.
El acercamiento representa además una profundización de la relación política entre Lima y Washington. El Gobierno peruano busca posicionarse como uno de los principales aliados de Estados Unidos en Sudamérica, mientras la administración Trump impulsa una arquitectura regional de seguridad destinada a enfrentar de forma conjunta las redes criminales.